Gnosis

” Gnosis es, por así decir, una perfección del hombre como tal, obtenida por la ciencia de las cosas divinas según la costumbre, la vida y las palabras, armonizadas y conforme a sí mismo y al Verbo Divino.

Decimos, además, que la Gnosis difiere de la sabiduría adquirida por la enseñanza. Todo lo que es Gnosis es igualmente Sabiduría; pero no todo lo que es Sabiduría es Gnosis. El nombre de Sabiduría no se aplica sino al uso de la palabra proferida. El fundamento de la Gnosis es no dudar de DIOS, creer; y Cristo es, a la vez, el fundamento y la construcción, aquél por quien son el Principio y el Fin, quiero decir, la Fe y el Amor. La Gnosis, transmitida por la tradición según la gracia de DIOS, a los que se han mostrado dignos de la instrucción, les es entregada como un depósito a continuación del cual la dignidad del Amor brilla Luz tras Luz: “Al que tiene le será agregado”.

A la Fe, la Gnosis; a la Gnosis, el Amor; al Amor, la Herencia. Y esto sucede cuando se está pendiente del Señor por la Fe y por el Amor y cuando el DIOS y guardián de nuestra Fe y nuestro Amor nos hace subir donde está.

Finalmente la Gnosis es transmitida a los hombres acostumbrados y aprobados por una preparación y un ejercicio más completos, capaces de oir lo que se les dice, y por conducta de la vida y por los progresos superiores a la justicia y la ley. Nos conduce a nuestro Fin Infinito y Perfecto, enseñándonos la Vida que será nuestra según DIOS con los Dioses, cuando estamos libres de todo castigo y de toda pena que recibamos a consecuencia de nuestros pecados como una disciplina saludable. Después de esta rendición son concedidos la recompensa y los honores a los iniciados, a los que han completado la purificación y perfeccionado también la otra liturgia santa entre las cosas santas.

Enseguida, ya puros de corazón según la Bondad del Señor, el apocastásis nos recibe para la contemplación eterna. Recibirán el nombre de Dioses y estarán colocados los primeros después del Salvador. La Gnosis está, pues, pronta a purificar, así como dispuesta, en vista de una transformación fácil, hacia el Bien. También nos transporta rápidamente a lo Divino y lo Santo, que se halla emparentado con el Alma.

Así la Fe es, de esta manera, un conocimiento abreviado de las Verdades necesarias; el Conocimiento es la demostración fuerte e invencible de las Verdades adquiridas por la Fe, demostración edificada en la Fe por la enseñanza del Señor hecha para conducir en la ciencia, a lo Infalible e Inteligible.

A mi parecer hay una primera conversión saludable, la que conduce del paganismo a la Fe y una segunda que transporta de la Fe a la Gnosis. Esta, lindando con el Amor, reúne desde aquí abajo, como a un amigo que conoce y al que es conocido. Y sin duda tal hombre adquiere ya en este mundo la igualdad de los ángeles.”

Estromatos VII, 10, 55-57 Estromatos t. II, pg. 40-42 , de Clemente de Alejandría.

Imagen. “La incredulidad de Tomás” (1601-1602) de Michelangelo Merisi da Caravaggio (Milán, 1571-Porto Ércole, 1610).

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“La incredulidad de Tomás” (1601-1602) de Michelangelo Merisi da Caravaggio