Combatir y vencer el Mal, primero en uno mismo.

“El mal es efímero. Al final, él mismo se derrota. Sólo tiene vida negativa. Representa el hecho de no ver lo que es, de no obrar en armonía, de no entender la verdad. En suma, el mal es la falta de comprensión apropiada, es apartarse demasiado lejos del verdadero ser, es una captación inadecuada de la vida. Cuando se logra la intuición y se corrigen estas deficiencias, el mal cesa en sus actividades y desaparece. El místico que penetra en la esencia profunda del ser, allí no encuentra al mal.

(…)

Hay fuerzas del mal tanto fuera como dentro del hombre. Estos agentes suprafisicos trabajan en el mundo invisible y, bajo ciertas condiciones anormales, se entremezclan con personajes humanos vivos para influir sobre los pensamientos y acciones de éstos u oponerse a su progreso espiritual. El aspirante espiritual se topa inevitablemente con la oposición de estos elementos adversos, y las fuerzas del mal se mueven contra él de modo astuto. Por buenas que sean al comienzo las intenciones y por nobles que sean los ideales del aspirante espiritual, sin embargo es posible que, involuntaria y sutilmente, el poder maligno de aquellos elementos y fuerzas del mal influyan sobre él. Si sucumbe ante ellos, algunos de aquéllos en los cuales confía le traicionan, sus juicios resultan ser equivocados, sus acciones se confunden, y las circunstancias trabajan contra él. Le conducen de una acción a otra, primero mediante tentación interna, pero luego mediante compulsión externa, envolviéndole cada vez más en sus redes, y amenazándole con consecuencias cada vez peores. Para huir de cada consecuencia a medida que ésta surja, él tiene que cometer nuevos actos que le arrastran cada vez más hacia abajo. Al final, la tragedia le atrapa y el desastre le abruma. Si pudiéramos rastrear los efectos aparentes hasta sus causas ocultas, rastrearíamos muchos problemas hasta semejantes fuerzas psíquicas adversas, pertenecientes al mundo invisible.

(…)

Tal como la filosofía dice que el concepto de Dios a semejanza del hombre es conveniente solamente para las inteligencias inmaduras, de igual modo dice que el concepto del mal a semejanza del hombre, personificado bajo la figura de Satán, es también sólo para inteligencias inmaduras. Hay influencias individuales malignas, incluso espíritus individuales malignos, y ellos constituyen, en ocasiones, una oposición para el aspirante.

Pero la máxima oposición no proviene de una criatura llamada Satán; deriva del propio corazón del aspirante, de sus propias debilidades, de sus propios pensamientos malos. No deberá permitirse que el reconocimiento de esas fuerzas invisibles tape el reconocimiento de la propia responsabilidad primaria del aspirante”.

Paul Brunton, “Ensayo sobre la Búsqueda”

“La severa cosecha de la guerra” del pintor estadounidense Bradley Schmehl

Bradley Schmehl - Civil War Painting about the dark side of war

“La severa cosecha de la guerra” del pintor estadounidense Bradley Schmehl

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