Las Tinieblas se antepondrán a la Luz.

” ¿Porqué lloras, Asclepio?

Egipto mismo será arrastrado y se empapará de crímenes peores, Egipto, que fue tierra santa, excelsa amante de la divinidad, que fue entre todas las tierras la única habitada por los dioses a cambio de su devoción, y cátedra de santidad y religión para todos, será modelo de máxima crueldad. Y entonces, cansados de vivir, el Mundo ya no parecerá admirable y adorable a los hombres. Este Todo bueno, del que no hay nada más excelso que se pueda ver, ni hubo ni habrá, estará en peligro y será honeroso a los hombres, y por eso mismo será despreciado y no más será amado este Todo Mundo, obra inimitable de Dios, edificación gloriosa, creado Bueno y compuesto de infinita variedad de formas, instrumento del buen querer de Dios que, sin resquemores, sufraga el bien en su obra, para ser Uno en Todo, para que pudiera ser venerado, alabado, amado por todos los que lo viesen, unificado en un conjunto armonioso y múltiple.

Luego las Tinieblas se antepondrán a la Luz, y se juzgará que la muerte es más útil que la vida. Nadie alzará los ojos al Cielo. Se tendrá al religioso por loco, al ateo por inteligente, al frenético por fuerte, al criminal por un hombre de bien. El alma y todo lo que la completa y por lo que nació inmortal o que se presume logrará la inmortalidad, de la manera como os dije, será puesta en ridículo, y aún más, será considerada inexistente. Y llegará, creedme, a constituirse pena de muerte para el que se entregue a la santa religión del espíritu. Habrá nuevos derechos, nuevas leyes. Nada será santo, nada piadoso, no se admitirá que haya nada de valor en el Cielo ni en los seres celestes, ni se lo aceptará en la intimidad del corazón.”

” ¡Entre dioses y hombres habrá un tristísimo abismo! Sólo quedarán los dáimones malignos, que, entremezclados con la humanidad, conducirán a los miserables con violencia a poner mano en todo osadía malsana: guerras, rapiñas, fraudes y todo lo que es contrario a la naturaleza de un ser vivo. La Tierra entonces perderá su equilibrio, no se navegará en el mar, ni se mantendrá en el Cielo el curso de los astros y las estrellas. Callará toda Voz divina, condenada a un necesario silencio, se pudrirán los frutos de la tierra, y el suelo perderá la fertilidad, y el mismo aire enflaquecerá en una fermentación corrupta.”

cap. XXV – Libro Segundo – Libro sagrado de Hermes Trismegisto dirigido a Asclepio.  Corpus Hermeticum, Hermes Trimegisto.

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Imagen: “Apocalipsis” (1903) de Albert Goodwin, inglés, (1845-1932)

Albert_Goodwin - Apocalipsis - 1903

“Apocalipsis” (1903) de Albert Goodwin, inglés, (1845-1932)

 

 

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