Náufragos en el “océano” de la dialéctica.

” La existencia en el actual campo de vida humano de la dialéctica es llamada, debido al constante movimiento del interminable subir, brillar y descender a lo que aquí todo está sometido, por los antiguos Rosacruces, como el océano inconmensurable de experiencias, en el que toda la humanidad caída ha sido arrojada para que en él, so pena de un total hundimiento, comprenda la gran lección de este orden de emergencia, es decir, que la verdadera vida, la vida de paz, amor, sabiduría, libertad y felicidad, la vida elevada por encima del sufrimiento y la muerte, que el hombre continuamente quiere ver erigirse en este mundo dividido, no puede encontrarse en esta esfera de existencia del abismo (ni en éste, ni tampoco al otro lado del velo de la muerte), sino exclusivamente en el Reino que no es de este mundo, el reino del amor de Cristo, la morada original de la humanidad. Por eso, Cristo es el pescador de hombres, que salva a quienes disciernen ésto y quieren sacar las consecuencias de este discernimiento, conduciéndoles por el camino de la transfiguración, por el Camino, la Verdad y la Vida.”

Jan van Rijckenborg, fragmento de su obra “Dei Gloria Intacta”.

Imagen:” La balsa de la Medusa” (1819) de Théodore Géricault, pintor francés fallecido a los 33 años. (1791 – 1824).

Théodore Gericault – La balsa de la Medusa (1819),

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