La soledad de estar en el mundo, sin ser del mundo.

“No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada.  Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra;  y enemigos de cada cual serán los que conviven con él.”

Mateo, 10, 34-36

Llegará un momento en que tu proceso de metanoia, asimilación de la radiación crística, adquisición de la Gnosis y empoderamiento de la Conciencia de DIOS , te hará ser percibido por los demás como un “alienado y/o enemigo”.

No te sentirás bien en tu lugar de trabajo, porque empiezas a ser consciente de que todo está afectado por el “dios dinero” y su “negocionomía”,  sus motivaciones y fines.

Ni siquiera en el ámbito de la educación y la sanidad, estarás “a salvo” de la injerencia y sometimiento a sus normas y leyes, es especial a las “no escritas”. 

No compartirás las conductas, las identificaciones, el modo de expresarse y manifestarse de tus amistades y familiares.

Cuando llegue ese momento, de sentirte como el único cuerdo en un enorme “manicomio”, en el que eres visto y tratado como un “loco”, sabrás con total certeza, que ya “no eres de este mundo, aunque estés en este mundo”.

Has de saber que esa alienación es “normal”.

El significado etimológico de alienar es “sacar fuera”.

Si consultas el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, leerás :

Alienar o enajenar. Sacar a alguien fuera de sí, entorpecerle o turbarle el uso de la razón o de los sentidos.

Alienación. Limitación o condicionamiento de la personalidad, impuestos al individuo o a la colectividad por factores externos sociales, económicos o culturales.

Lo anterior te aclarará que efectivamente quien tú creías “ser”, esa identidad artificial y artificiosa, la personalidad, está siendo alienada, tanto  por tí como por los demás.

Por tí, porque la personalidad,  que es la manifestación del alma,  egoica y centrada en los asuntos de este mundo,  ya no te identifica.

Por los demás, porque quien ya empiezas a ser es “otro”, que es percibido como alguien “extrañamente diferente”, y que sin buscarlo ni desearlo, provoca desconfianza cuando no rechazo, a las personalidades de este mundo. Tu mera presencia, tu mirada, tus gestos,…, son “raros” y te delatan.

Si ya te encuentras en esta situación, también habrás adquirido la fe, la esperanza y la fortaleza para afrontarlo, y la inteligencia para poder seguir transitando por este mundo

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Imagen: “El caminante sobre el mar de nubes”  Caspar David Friedrich

Caspar_David_Friedrich_-_Wanderer_above_the_sea_of_fog

“El caminante sobre el mar de nubes” de Caspar David Friedrich

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