El Desafío.

El Dios de este Universo, ensoberbecido de su Creación, planteó un desafío a DIOS el Absoluto.

– Permíteme probar a tus Espíritus sometíéndolos a las limitaciones de mi Creación.

– ¿Cómo lo harás?

– Los dispersaré por mis mundos y los someteré a  experiencias, retos, tentaciones y   adversidades que les hagan sucumbir, o a las que no puedan resistirse.

Como ellos son poderosos, algunos incluso más que yo, deberán desprenderse de su poder y de su memoria, y enfrentarse a este desafío conservando únicamente la  chispa primigenia de su divinidad.

Los confundiré, revistiéndolos de un cuerpo sintiente, un alma, en la que influiré pensamientos y perturbaciones que les son ignotas, pues ellos solo conocen la virtud, la rectitud, la plenitud, el gozo y la paz.

Y los discapacitaré apresándolos en el mismo cuerpo quebradizo, falible y vulnerable de mis autómatas biológicos, de quienes no sabrán diferenciarse y creerán ser iguales a ellos.

– ¿Y qué esperas conseguir o ganar?

– Aquellos que no logren liberarse y reencontrar el camino de vuelta, deberán servir a mi Creación por toda la eternidad.

– Entonces, ¿les obligarás a elegir entre dedicar sus disminuidas facultades a liberarse o acomodarse a tu Creación?

– En efecto.

– Bien, hagámoslo, pero en justa reciprocidad tú también te obligarás.

– ¿A qué?

– Por cada uno de mis Espíritus que consiga volver, acortaré tu dominio sobre ellos mil días, y si todos consiguen regresar, les entregarás toda tu Creación y te retirarás al inframundo.

– Que así sea.

Una vez Dios y DIOS se hubieron separado.

– Nada hemos hablado ni pactado acerca de mi intervención cuando sus Espiritus encuentren el camino de vuelta, boicotearé constantemente sus esfuerzos hasta su extenuación, enloquecimiento o destrucción.

– Mi oponente cree que porque no hayamos hablado ni pactado acerca de que ninguna dificultad adicional les sea añadida cuando encuentren el camino de vuelta, él podrá sabotear los pasos de mis Espíritus; más yo los mantendré bajo mi manto y les infundiré la lucidez y fortaleza necesarias para que puedan continuar hasta su retorno.

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satan-ante-dios

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