El lenguaje de diablos y demonios.

“Es característico de la cultura presente, de cientifismo ahrimánico e imperialismo económico angloamericano, que el idioma haya perdido su significado espiritual instintivo; es decir, se ha perdido la conexión entre la palabra literal y el impulso espiritual que constituye su significado.

Sin contenido real, espiritual, el idioma consiste sólo en “frases vacías”, como por ejemplo “rige por la voluntad de las personas”, “el mundo libre”, “libertad individual”, y así sucesivamente. Estas frases están ampliamente desprovistas de realidad en nuestra estructura socio-política; aquí la profunda realidad es el poder del dinero sobre los seres humanos y la vida. Y donde las frases huecas rigen en el idioma, en lugar del contacto humano vivo en la vida social, rigen meros convencionalismos; y en lugar del interés humano vivo en la vida económica, rige la simple rutina.

Hay sólo un corto paso desde la frase vacía a la mentira. Esto es especialmente verdad en política y en economía, por la abundancia y predominio de las palabras vacías que hacen posible la falsificación de realidades. Una potente arma en manos de aquellos que tienen intenciones ocultas conscientes, para manipular a las personas hacia fines desviados.

En nuestro tiempo, personas en masa actúan como si estuvieran poseídas por fuerzas malignas, porque, en cierto modo, lo están. Los demonios del materialismo hablan a través de las palabras vacías. Un lenguaje en el que los demonios del materialismo han tomado el lugar de los impulsos espirituales humanos sólo puede llevar a la destrucción”

Pero no es el ámbito político y económico donde este proceso produce los peores efectos, sino en el social. en el de la convivencia.

Desde hace al menos cuatro décadas, todas las palabras elevadas se emplean desprovistas de su significado esencial y original, “prostituyéndolas”  al servicio de un único y obsesivo propósito: desviar, bloquear, impedir o inhabilitar el progreso de las almas y la evolución de los espíritus.

El caso más flagrante lo encontramos en la sagrada palabra AMOR, que unida al verbo hacer se graba en la mente de los manipulados como sinónimo de fornicación, intentando así dulcificar, incluso dotar de virtud al acto sexual animalesco.

Otros ejemplos palmarios.

El uso de progenitor en lugar de padre o madre, con el objetivo de diluir la natural presencia y fundamentales valores y diferencias, que la madre-mujer y el padre-varón aportan a la crianza y educación de los hijos.

La separación y confusión entre ética y moral, para promover que cada cual pueda tener su propia ética al margen de la moral colectiva. Siendo en realidad ambos términos esencialmente idénticos, tanto el ethos griego como la moral latina, se  refieren a la rectitud de conducta, y ésta lo es tanto en el ámbito de lo personal como lo colectivo.

El empobrecimiento del concepto Filosofía y todos sus derivados, que en su origen hacían referencia al amor a todo el saber, fuera metafísico, científico, artístico, …; y que hoy en día se emplean mayoritariamente en expresiones como “no me filosofees” “no me vengas con filosofías” “ya habló el filósofo”, con la intención de menospreciar el razonamiento puro y equilibrado.

Los significados de igualdad y de justicia desligados, independientes, del de equidad.

Democracia, gobierno del pueblo, que excluye como necesario su inmanente gen de la veracidad.

Radical y radicalidad, términos que se identifican exclusivamente con la intransigencia, cuando en realidad, sus principios y esencias consisten en buscar, encontrar y manifestar la raíz de las cosas.

Y sobre todo la confusión reinante en el uso de las palabras Inteligencia, Conciencia y Voluntad, pues ellas contienen el poder que los diablos no pueden dominar y con el que son identificados, combatidos y vencidos.

La Inteligencia se ha equiparado al intelecto, ya que en éste, los diablos pueden ejercer su influencia fácil y/o astútamente. Es común que el astuto, el “listo”, se vanaglorie o sea reconocido como inteligente. No ocurre así sobre la inteligencia, la persona inteligente aborrece el mal en todas sus manifestaciones. La inteligencia se desarrolla mediante la impecabilidad.

La Conciencia, que es Una manifestándose en cada uno,  percibe la realidad desprovista de los velos tras los que se esconden los diablos; por ello están interesados en que la persona sólo perciba desde y con su particular consciencia.

La Voluntad es el Poder de manifestación de la Conciencia a través de la Inteligencia. Los diablos, confunden voluntad y libre albedrío, pues la voluntad impele a lo elevado, a lo superior y el libre albedrío tiende a lo bajo, a lo inferior.

Nota.- He empleado los conceptos de demonio y diablo, para señalar-identificar tanto a entidades visibles como invisibles, cuyo común denominador consiste en que para la consecución de sus objetivos usan y justifican cualquier medio y a cualquier precio. Los racionalistas materialistas deben interpretar estos diablos y demonios, como aquellos seres “inteligentes” (en realidad astutos y listos), perceptibles por los sentidos, cuyo motor existencial es la explotación de la Naturaleza y de toda forma de vida.

las-palabras-no-mienten--nosotros-las-hacemos-falsas

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