Advertencias para el Camino

” Asegúrate primero de la llamada y de la respuesta de tu alma. Porque si la llamada no es la verdadera, si no es el toque de los poderes de Dios, o la voz de sus mensajeros, sino el señuelo de tu ego, el resultado de tu esfuerzo será un pobre fiasco espiritual o un funesto desastre.

Y si no es el fervor del alma lo que responde al llamamiento divino, sino solamente el asentimiento y el interés de la mente; o si no es más que el deseo del ser vital inferior aferrándose a la atracción marginal de los frutos del poder del yoga o del placer del yoga; o si sólo se trata de una emoción efímera que brota como una llama inestable encendida por intensidad de la Voz, o por su dulzura o su grandeza, entonces tampoco será muy seguro para ti el difícil sendero del yoga.

Los instrumentos exteriores del hombre mortal carecen de fuerza para hacerle avanzar a través de los severos rigores de este viaje espiritual, de esta titánica batalla interior, o para enfrentarse a sus terribles y obstinadas pruebas, o para darle fuerzas para afrontar y salvar sus peligros formidables y sutiles. Sólo la voluntad augusta y firme de su espíritu, y el inextinguible fuego del afán invencible de su alma, son suficientes para esta difícil transformación y este noble e incierto empeño.

No pienses que el camino es fácil; el camino es largo, arduo, peligroso, difícil. A cada paso hay una celada, en cada recodo del camino se tropieza con un escollo escondido. Mil enemigos visibles o invisibles se alzarán contra ti, terribles en su sutileza ante tu ignorancia, formidables en su poder ante tu debilidad. Y cuando con grandes esfuerzos los hayas destruido, otros mil surgirán y ocuparán su lugar. El infierno vomitará sus hordas para oponerse a ti y cercarte y herirte y amenazarte; el Cielo se enfrentará a ti con sus pruebas despiadadas y con sus negativas luminosas y frías.

Te encontrarás solo ante tu propia angustia, ante los furiosos demonios apostados en tu sendero, y con los dioses, reacios a ayudarte, por encima de ti. Antiguos y poderosos, crueles, invictos, y cercanos e innumerables son los Poderes obscuros y terribles que se aprovechan del reino de la Noche y de la Ignorancia, y que no quieren cambiar, y son hostiles.

Solitarios, lentos en llegar, lejanos, y escasos y breves en sus visitas, son los Poderes de la Luz que desean o que les está permitido socorrernos. Cada paso hacia delante es una batalla. Hay escarpados descensos, y ascensiones interminables, y cumbres y más cumbres que conquistar. Cada cima coronada no es más que una etapa en el camino que nos revela un nuevo horizonte sin fin de alturas a escalar. Cada victoria que tomas por el último combate decisivo, resulta, finalmente, no ser más que el preludio de cien batallas peligrosas y crueles…

Pero tú dirás: ¿No estará la mano de Dios conmigo, y no estará la Madre divina cerca de mí socorriéndome con Su graciosa sonrisa? Y no sabes tú, que la Gracia de Dios es más difícil de obtener y de conservar que el néctar de los Inmortales o que el tesoro de Kureva (Dios de la riqueza, jefe de los Yaksas o guardianes del bienestar y la prosperidad. En la Kena Upanishad, el Daemon, el Poder desconocido). Pregunta a los elegidos y te dirán cuán a menudo el Eterno ha desaparecido de su vista, con cuánta frecuencia ha escondido su faz detrás de su misterioso velo, y ellos se han encontrado solos, atrapados por las garras del Infierno, solitarios en el horror de la oscuridad, desnudos e indefensos en la angustia de la batalla. Y si por acaso sentían Su presencia detrás del velo, no era, sin embargo, más que como un sol de invierno escondido detrás de las nubes, que no salva de la lluvia, ni de la nieve, ni de la funesta tempestad y el viento cruel y el intenso frío, ni de la atmósfera desolada y gris, ni de la parda y tediosa monotonía.

Sin duda la ayuda está allí aunque parezca que se haya retirado, pero también está allí, sin embargo, la apariencia de noche total, sin que asome ningún rayo de sol, y sin ninguna estrella de esperanza que atenúe la obscuridad.

Hermosa es la faz de la Madre divina, pero también Ella puede ser severa y terrible. ¿O es que cabe acaso concebir que la inmortalidad puede ser un juguete que se da alegremente a un niño, y la vida divina un premio que se obtiene sin esfuerzo o la corona que se otorga a un apocado?. Lucha rectamente y obtendrás lo que buscas; ten confianza y tu confianza será, finalmente, justificada; pero la terrible Ley del Camino está ahí, y nadie la podrá derogar.”

Sri Aurobindo

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2 respuestas a Advertencias para el Camino

  1. ANLD dijo:

    Gracias. Es reconfortante ver cómo este tipo de mensajes llegan en el momento justo.

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