Desolación.

Querido Javier,

Estoy pasando por un periodo en el que parece que el mundo es mi “enemigo”, no le encuentro sabor a nada de este mundo, de que nada ni nadie me anima a vincularme y aún menos a identificarme con él. Siento un rechazo, casi animadversión, como una fuerza “secesionista” de mi ser respecto a toda la Humanidad.

Un escepticismo racional a y de todo lo humano me inunda.

En la medida que tengo la certeza de que la perfección es la única meta y que es alcanzable con esfuerzos y sufrimientos inimaginables, también estoy convencido de que la antiperfección es la fuerza más seductora de este mundo. Cuanto más se esfuerza el intelecto humano es concebir la perfección, más impertecto es el ser humanoo y sus sociedades. Una paradoja demencial, intentamos ser y hacerlo mejor y en realidad somos y lo hacemos cada vez peor.

El actual proceso en Catalunya es un ejemplo. Incluso amigos de la adolescencia percibo que me han “marcado” por el hecho de no compartir su ideología, y creer y defender la interdependencia en lugar de la independencia. Krishnamurti es quien mejor expresó los peligros de toda clase de nacionalismo. Patrias, banderas, ideologías, religiones,… en las que los enemigos de la verdad se han amparado para provocar incontables padecimientos a la humanidad.

Me siento como un barco a la deriva, huérfano, abandonado a mi suerte y a mis únicas fuerzas.

Nada espolea mi ánimo. No es depresión, no es pesimismo,…, es una mezcla de resignación y decepción sobre el orden cósmico, sobre unas leyes implacables que entiendo pero no comprendo, y de las que he vivenciado tanto en mí como en otros como actúan de forma selectiva y con especial intensidad a los nobles de corazón.

Percibo dos dioses, dos deidades que no son el Absoluto, un Dios de Poder que proclama su “omnipotencia”,  y un Dios de Perfección, humilde omnivirtuoso.

La mayor parte de la humanidad cree en el Dios de Poder. Incluso aquellos que se manifiestan agnósticos o ateos, creerían en un Dios de Poder, si ese poder les proveyese de unas existencias terrenales satisfechas. Paradójicamente creen en el Dios de Poder porque anhelan una “perfección”. Hasta el más limitado de los humanos puede concebir una “perfección”, todos desearían vivir en un mundo “perfecto” , poseer cualidades “perfectas”, tener una esposa, hijos, familia, amigos, ….”perfectos”, que uno mismo fuera “perfecto”…. Y escribo “una perfección” y no “la perfección” porque sería una perfección subjetiva, la que a cada uno le conviene.

Esa humanidad que se somete al Dios de Poder le suplica favores, beneficios, protección, justicia, …., incluso venganza. Lo que no sabe o no no quiere saber esa humanidad es que su Dios de Poder sólo lo es de este mundo; pero les basta, porque sólo buscan su seguridad aquí y ahora.

Al Dios Omnivirtuoso se le ve y considera débil, y nadie quiere ser débil y menos seguir a un Dios débil.

He desenmascarado al dios omnipotente, al Antagonista, al Usurpador, …. , confirmando que su mayor éxito ha consistido precisamente en que se niegue su existencia. Ahora estoy en su punto de mira, no puede tolerar mi osadía al poner en evidencia cómo y dónde actùa, incluso en su centro de maquinaciones.

¿ Con quién voy a compartir todo esto, sino contigo ?.

Un abrazo fraternal,

Samuel

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Querido Samuel,

Estos pensamientos y sentimientos purifican tu interior.
Son vahos de la mente que tienen arraigo en lugares mucho más profundos. Es inevitable pasar por ahí.
Pero, si dejas en silencio la mente, cada instante se muestra prístino.
Mantente así de abierto a la Presencia y todas las demás interferencias se desvanecerán.

Un abrazo sincero,

Javier

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Hola Javier,

Creí haber ya pasado por esta prueba. El tiempo lineal no existe en el plano espiritual y esto me lo ratifica, el pasado se hace contínuo en este presente.

Los “ataques” son furibundos y siento como intentan destruir todos mis asideros y columnas terrenales, dejarme caer en un vacío de desesperación.

Tengo momentos de debilidad, tan pronto caigo, soy conciente de que es mi alma la que padece y mis yoes egoicos los que aullan de rabia y amenazantes me increpan: ” Si morimos, tu mueres, no podrás volver al mundo, todos y todo te darán la espalda, nada de lo que has hecho hasta ahora te salvará, estás acabado, serás un cadaver en vida, ya lo estás comprobando”

Y en ese escenario percibo también un Yo profundo, impertérrito, que me insta a desafiar a los enemigos, enardeciendo mi inmanente rebeldía a toda maldad e injusticia, y vocearles:  “¡¡¡De mí sólo obtendréis el cadaver de mi cuerpo!!!”.

La memoria es uno de sus frentes de ataque favoritos, ¡ Cómo agitan fantasmas y situaciones dolorosas !

Aquí sigo plantando batalla.

Un abrazo,

Samuel

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