El ser humano es y está llamado a terminar la Obra.

” Por sus obras les conoceréis, dijo el Maestro supremo, y esta regla de juicio es infalible.

Si pretendéis que crea en vuestro saber, mostradme lo que hacéis.

Para elevar al hombre hasta la perfección moral, Dios se oculta a sus ojos y, en cierta forma, le deja el gobierno del mundo. Pero él se deja adivinar por las grandezas y armonías de la naturaleza, a fin de que el hombre vaya perfeccionándose en forma progresiva y vea cada vez más alta la idea que tiene de su creador.

El hombre no conoce a Dios sino a través de los nombres que da a este Ser de los seres y no le distingue sino mediante las imágenes que de Él se atreve a esbozar. Por esto, es también de alguna manera creador de aquél que le ha creado. Al considerarse el espejo de Dios y, al ensanchar indefinidamente su propia imagen refleja, tratará de bosquejar en el espacio infinito la sombra de aquel que existe sin cuerpo, sin sombra y sin espacio.

CREAR A DIOS ES CREARSE A SI MISMO, HACERSE INDEPENDIENTE, IMPASIBLE E INMORTAL.

He aquí un proyecto ciertamente más temerario que el sueño de Prometeo. La expresión anterior es audaz casi hasta tocar el límite de la impiedad, y el pensamiento que contiene es ambicioso casi hasta lo demencia! Y, sin embargo, tal proyecto no es paradoja!, sino bajo la forma en que se presta a una interpretación sacrílega y falsa, pero en otro sentido es algo perfectamente razonable y la ciencia de los adeptos puede prometer su realización y perfecto cumplimiento.

En efecto, el ser humano se considera un Dios desde el punto de vista de su propia inteligencia y su propia bondad, y su ideal no podrá ir más alto de lo que permita su desarrollo moral. El Dios que adora no es entonces sino su propio reflejo ampliado. Concebir aquello que es absoluto en materia de bondad y justicia equivale a ser muy justo y muy bueno en sí mismo.

Las cualidades del espíritu y las cualidades morales no sólo constituyen una riqueza, sino la más grande de todas ellas. Es preciso adquirirlas mediante la lucha y el trabajo. A esto se nos preguntará por qué la desigualdad de las aptitudes, o por qué hay niños que nacen con su organismo más perfecto; nos inclinamos a pensar que dichos organismos son el resultado de un trabajo más avanzado de la naturaleza y que aquellos niños que nacen dotados de ellos les han llegado a adquirir, si no por su propio esfuerzo, al menos por las obras solidarias de otros seres humanos a los cuales está vinculada su existencia. Es, pues, otro secreto de la naturaleza, la cual nunca deja nada al azar: la propiedad de facultades intelectuales más evolucionadas, como ocurre con la propiedad del dinero o de tierras, constituye así un derecho imprescindible de sucesión y herencia.

Sí, el ser humano está llamado a terminar la obra de su Creador, y cada uno de los instantes que emplea en hacerse mejor o en perderse, será decisivo para toda la eternidad. Es  mediante la conquista de una inteligencia siempre recta y de una voluntad siempre justa que puede llegar a vivir para la vida eterna, ya que lo único que puede quedar de la injusticia y el error es la pena causada por su desorden. Comprender el bien es quererlo y, en el orden de la justicia, querer es hacer. He aquí por qué el Evangelio nos dice que los hombres serán juzgados según sus obras.

Somos hasta tal punto lo que nuestras obras hacen de nosotros, que nuestro mismo cuerpo recibe, como ya hemos dicho anteriormente, en base a nuestros hábitos, las modificaciones imprescindibles y, en ciertos casos, incluso el cambio total de su forma.

Una forma adquirida o renovada llega a ser una fatalidad para toda nuestra existencia.

Aquellas extrañas figuras que los egipcios daban a los símbolos humanos de la divinidad, representaban las formas fatales. Tifón, por sus fauces de cocodrilo, se ve condenado a devorar continuamente para llenar su vientre de hipopótamo. Por esto mismo, es decir, por su voracidad y su pesadez, está condenado a la eterna destrucción.

El hombre puede llegar a destruir o a vivificar sus propias facultades por medio de la negligencia o el abuso. También puede crearse nuevas facultades por el buen uso de aquellas que ha recibido de la naturaleza. A menudo se dice que los afectos son ingobernables, que la fe no es posible para todos, que el carácter no tiene arreglo, pero todas estas afirmaciones no son válidas más que para los perezosos y los perversos. Es posible llegar a ser creyentes, piadosos, amantes, devotos, cuando verdaderamente lo deseamos. Es posible dar a nuestro espíritu la calma propia de la certeza y a nuestra voluntad el poder inmenso de la justicia. Es posible reinar en el cielo por la fe y en la tierra por la ciencia. Aquel ser humano capaz de gobernarse a sí mismo será rey de toda la naturaleza.”

” Dado que no existe verdadera libertad para el ser humano sino dentro del orden que resulta de la verdad y del bien, podemos afirmar que la conquista de la libertad es el mayor trabajo del alma humana. Al liberarse de las bajas pasiones y de su servidumbre, en cierta forma el hombre se crea a sí mismo por segunda vez. La naturaleza le ha dado la vida y el sufrimiento, pero es él quien se hace dichoso e inmortal. Es así como puede llegar a convertirse en el representante de la divinidad sobre la tierra y ejerce en ella su relativo dominio, que es todopoderoso a su manera.

Axioma I
Nada puede resistir a la voluntad del ser humano cuando éste conoce la verdad y quiere el
bien.
Axioma II
Querer el mal es querer la muerte. Una voluntad perversa es así un comienzo de
autodestrucción.
Axioma III
Querer el bien con violencia es querer el mal, pues la violencia genera el desorden y éste
genera el mal.
Axioma IV
Se puede y se debe aceptar el mal como medio para la consecución del bien; pero jamás se debe quererlo ni obrarlo, ya que, de lo contrario, se estaría destruyendo con una mano lo que se construye con la otra. La buena fe no justifica nunca los malos medios; ella los corrige cuando los experimenta y los condena cuando los encuentra.
Axioma V
Para tener derecho a poseer algo en forma permanente, hace falta desearlo pacientemente y durante mucho tiempo.
Axioma VI
Pasar la vida queriendo aquello que es imposible poseer para siempre, equivale a abdicar de la vida y aceptar la eternidad de la muerte.
Axioma VII
Mientras más obstáculos vence la voluntad, más fuerte se hace. Es por esto que Cristo ha
glorificado la pobreza y el dolor.
Axioma VIII
Cuando la voluntad está condenada al absurdo, es objeto de reprobación por la razón eterna.
Axioma IX
La voluntad del justo es la misma voluntad de Dios, y es la ley de la naturaleza.
Axioma X
Es mediante la voluntad que la inteligencia ve. Si la voluntad es sana, su visión será justa.
Dios ha dicho: ¡Hágase la luz!, y la luz se ha hecho; la voluntad dirá: ¡Que el mundo sea como yo quiero verlo! Y la inteligencia lo verá como la voluntad lo ha deseado. Aquí reside el significado de la palabra amén, que confirma los actos de fe.
Axioma XI
Cuando se crean fantasmas o se echan al mundo vampiros, hará falta alimentar tales criaturas, fruto de una voluntaria pesadilla, con la sangre, la vida, la inteligencia y la razón.
Axioma XII
Afirmar y querer lo que debe ser, es crear; afirmar y querer lo que no debe ser, es destruir.
Axioma XIII
La luz es un fuego eléctrico que la naturaleza ha puesto al servicio de la voluntad: ella ilumina a los que saben usarla, y ciega a quienes abusan de ella.
Axioma XIV
El imperio del mundo es el imperio de la luz.
Axioma XV
Las grandes inteligencias cuya voluntad está mal equilibrada, se parecen a los cometas, que
son como soles que han sido abortados.
Axioma XVI
No hacer nada es tan funesto como obrar el mal, pero es aún más bajo. El más imperdonable de los pecados mortales es el de la inercia.
Axioma XVII
Sufrir es trabajar. Un gran dolor que se ha sufrido es un progreso que se ha realizado. Aquellos que mucho sufren viven más que aquellos que no sufren.
Axioma XVIII
La muerte voluntaria por abnegación no es un suicidio; es la apoteosis de la voluntad.
Axioma XIX
El temor no es sino la pereza de la voluntad; es por ello que la opinión deshonra a los
cobardes.
Axioma XX
Dejad de temer al león, y el león os temerá. Decid al dolor: quiero que te conviertas en placer, y llegará a ser aún más que un placer, una felicidad.
Axioma XXI
Una cadena de hierro es más fácil de romper que una cadena de flores.
Axioma XXII
Antes de afirmar que un ser humano es dichoso o desgraciado, es preciso que sepamos hacia dónde ha encaminado la dirección de su voluntad: Tiberio moría a diario en Capri, mientras que Jesús probaba su inmortalidad y su misma divinidad sobre el calvario y sobre la cruz.”

Eliphas Levi.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en DIOS, Sabiduría y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

3 respuestas a El ser humano es y está llamado a terminar la Obra.

  1. Pingback: Fe y Ciencia aspiran a la Verdad. | La Verdad nos hace libres y da sentido a la vida.

  2. andu dijo:

    Es posible mas libros de eliphas levi..gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s