Soy Cayetano Martí, testimonio del Maestro Jesús de Nazareth.

” Para aquellos que no me conocen, les diré que soy un obrero yesero ya jubilado, tengo 84 años de edad, y como xueta, desciendo de los primeros israelitas cristianos que llegaron a Mallorca muy poco tiempo después de la muerte del obrero carpintero Jesús de Nazareth, cuyas sencillas enseñanzas han llegado hasta mí de forma oral de padres a hijos.

Desde muy joven, siendo casi un niño, me gustaba mucho buscar a Dios. He tratado siempre de buscar, de encontrar en las religiones organizadas, sobre todo en el catolicismo, protestantismo, etc., si tenían algo en común con lo que he sentido yo siempre, en mí mismo, en las cosas de Dios, pero he visto siempre en estas religiones, simplemente organizaciones que hablan de Dios, que creen en Dios, que practican ceremonias, ritos, etc., compuestas de sacerdotes y de creyentes, de ricos y pobres, y alguna persona, que busca de verdad a Dios, en sí misma, en su propia vida, que es lo que he procurado hacer yo siempre en mi vida, buscar a Dios.

Y ahora puedo decir ya, con propiedad, que Dios es todo lo que me rodea, o sea, el infinito Universo; claro está, entendiendo que Dios está dentro de mí mismo, y comprendiendo muy bien que Dios está también en todos los seres humanos, pudiéndolo encontrar cada uno en si mismo.

Dios, para mí, es mi Creador y Padre; decir pues, que yo soy una creación de Dios, un hijo de Dios, no es ningún disparate, por la sencilla razón de que todos lo somos. Dios nos ha puesto un cerebro para pensar, y cuando yo mismo he ido usando este cerebro, comprendo muy bien las palabras que decía Jesús de Nazareth, que eran el verdadero Maestro, el Cristo, o sea, el Espíritu de Dios.

Teniendo, pues, en mi espíritu, o sea, en mi mismo, al Maestro, o sea, al Cristo, el cual me dicta siempre lo que tengo que decir y hacer en la vida, en este mundo, he ido apartando siempre de mi mente todas las ideas negativas de maldad, odio, envidia, egoísmo, etc., y en lugar de estas ideas negativas, he ido despertando, las ideas positivas de Paz, Justicia, Amor de Dios, que de forma sencilla llamamos Bondad, y con este hecho no necesito, ni he necesitado nunca intermediarios entre Dios y mi espíritu, que soy yo mismo.

Esto no es ninguna vanidad, orgullo humano, etc., ya que comprendo muy bien que, la meta de mi vida, y seguramente la meta de todos los seres humanos, tal y como siempre he dicho, ha sido y es vivir la vida que Dios nos da, sin ensuciarla. En mis sueños, –que realizo desde mi infancia y que llamados viajes astrales–, he visto maravillas del Infinito Universo, claro está, guiado siempre por el Maestro, el Cristo, y he comprendido muy bien lo que está pasando en nuestro mundo, en la humanidad, compuesta de ricos y pobres, explotados y explotadores, con muchas religiones, pero sin Dios; con millones de personas que van más al dinero que a una idea sencilla, espiritual.

Pero teniendo en mí mismo al Cristo, comprendo muy bien que todo esto es producido por la ignorancia, pero a medida que el hombre vaya creciendo espiritualmente, como he procurado hacer yo y seguramente otros seres humanos en este mundo, nuestro mundo será un paraíso.

Buscar a Dios, cada uno en sí mismo, es la maravillosa aventura de buscar a Dios, y claro está, que cuando tienes al Cristo en tí mismo, te das cuenta, por lo menos yo lo entiendo así, que soy tan eterno como Dios mismo. No espero, pues, premios de ninguna clase por portarme bien, ni castigos por portarme mal, ya que lo importante es la voluntad de Dios.

En 1.945, a la edad de 26 años, escribí este pequeño tratado de filosofía y experiencia espiritual titulado EL MONTE MARAVILLOSO.

Todo lo expuesto en este libro en un sencillo piso de la calle San Miguel de Palma, frente al Hospital Militar, atañe a un recuerdo cuya experiencia espiritual me ha acompañado toda la vida, hasta el día de hoy. Han pasado más de cincuenta años y esta experiencia que describí, con los pocos medios culturales que siempre he tenido, ya que aprendí a leer y escribir un poco yo solo, siendo pues autodidacta, y con las naturales faltas y errores que han tratado de corregir los amigos que han escrito el prólogo de este libro, la dejo en vuestras manos, por ser este el mejor legado personal que pueda ofrecer, una profunda conversación sincera contigo, lector amado, de espíritu a espíritu, y sin más intermediarios que el uso de la razón.

Amigo que leas este mensaje, busca a Dios en tí mismo, y verás como yo, y experimentarás como yo, que la riqueza más grande es estar, es vivir en y con Dios. Ánimos amigo, ¡búscalo!.”

Cayetano Martí Valls
Palma de Mallorca, Abril de 2002

Leer EL MONTE MARAVILLOSO

LA VERDAD SOBRE JESÚS DE NAZARETH – Cayetano Martí Valls

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2 respuestas a Soy Cayetano Martí, testimonio del Maestro Jesús de Nazareth.

  1. Gaby dijo:

    Que bonito artículo!!! me han llegado estos pensamientos cuando más lo necesito, bien por este gran hombre

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