La falacia del ego: “yo superior” versus “yo inferior”.


Por primera vez en este blog traigo un texto de Samael Aun Weor, maestro gnóstico del siglo XX cuya figura es muy controvertida.

Durante el siglo pasado el gnósticismo resurge en Occidente con vigor a través de tres canales.

Por un lado con George Gurdjieff y sus discípulos Pietr Oupensky y Boris Mouravieff.
Por otro, de rosacruces como Max Heindel, Jan Van Rickenborgh y Catharose de Petri, de entre sus principales representantes.
Y finalmente de Samael Aun Weor que aunque inicialmente tuvo una formación rosacruciana, junto a su esposa conocida como maestra Litelantes, desarrolló su propia escuela gnóstica.

Supongo que por mi naturaleza rebelde y radical, todo espíritu lo es per se, sintonizo con el gnosticismo, con la Gnosis cristiana, el conocimiento que Jesús reservó a sus discípulos. He profundizado en la misma y es la fuente de la que más bebo.

Sé sobradamente que a Samael Aun Weor se le critica desde todos los frentes, y en particular la relevancia que dió a la sexualidad sagrada, como forma de transmutar, espiritualizar, un acto que hoy se considera meramente placentero y/o reproductivo.

Sin embargo, la verdad, que jamás puede llegar a ocultarse por siempre y a todo el mundo, haría sonrojar incluso a religiones como la católica, en cuyo seno conocen la importancia de hacer de la sexualidad un acto sagrado. Respecto a esa otra mayoria que denomina “hacer el amor” a la fornicación, sobra todo comentario.

Este espinoso tema lo trataré más adelante.

Ahora quiero referirme a otro asunto no menos debatido. Muchos autores de diferentes escuelas espirituales emplean el término “Yo Superior” para referirse al espíritu cristificado, al hombre divino, pero yo no lo comparto. No me parece coherente usar el calificativo “superior” para identificar el grado de perfección al que debemos aspirar. Entre esos autores está Paul Brunton, del que he traído aquí varios textos, y del que ya manifesté que era lo único que “afea” su luminosa y pedagógica obra.

Samael Aun Weor en su libro “La revolución de la dialéctica” escribe con el título de “La falacia del ego” el siguiente texto que someto a vuestro criterio.

**********

” La falacia del ego es el hábito de engañar sin limitación alguna, procesándose ésta a través de las series del yo.

Cualquier persona puede cometer el error de volarse el cráneo como lo hace cualquier suicida cobarde e imbécil, pero el famoso yo de la Psicología jamás podrá suicidarse.

Las gentes de todas las escuelas pseudo esotéricas tienen magníficos ideales y hasta sublimes intenciones, pero todo eso continúa existiendo en el terreno del pensamiento subjetivo y miserable, todo eso es del yo.

El yo siempre es perverso, a veces se adorna con bellas virtudes y hasta se viste con la túnica de la santidad.

Cuando el yo quiere dejar de existir, no lo hace en forma desinteresada y pura, quiere continuar en forma diferente, aspira a la recompensa y a la dicha.

Por estos tiempos mecanizados de la vida hay producción en serie, series de carros, series de aviones, series de máquinas de tal o cual marca, etc., todo se ha vuelto series y hasta el mismo yo es serie.

Debemos conocer las series del yo. El yo se procesa en series y más series de pensamientos, sentimientos, deseos, odios, hábitos, etc.

Que los divisionistas del yo continúen dividiendo su ego entre “superior e inferior”, allá ellos con todas sus teorías y el tan cacareado yo superior y ultra divino controlando al infeliz yo inferior.

Bien sabemos que esa división entre yo superior y yo inferior es falsa en un ciento por ciento. Superior e inferior son dos secciones de una misma cosa. Yo superior y yo inferior son las dos secciones de Satán, el yo.

¿Puede acaso una parte del yo reducir a polvo a otra parte del yo? ¿Puede acaso una parte del mí mismo decretar la ley del destierro a otra parte del mí mismo?

Lo más que podemos hacer es ocultar astutamente lo que no nos conviene, esconder nuestras perversidades y sonreír con caras de santos, ésta es la falacia del ego, el hábito de engañar. Una parte del mí mismo puede esconder a otra parte del mí mismo. ¿Es esto algo raro? ¿Acaso el gato no esconde sus uñas? Esta es la falacia del ego. Todos nosotros llevamos por dentro al fariseo, por fuera estamos muy bonitos, pero por dentro estamos bien podridos.

Así son los fariseos… ” ¡ Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia ! “.
No coméis carne, no bebéis alcohol, no fumáis… En verdad os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad.

El fariseo, con su falacia del ego, esconde los delitos ante los ojos ajenos y también los esconde de sí mismo.

Conocemos fariseos que hacen tremendos ayunos y espantosas penitencias, están muy seguros de ser justos y sabios, pero sus víctimas lloran lo indecible. Casi siempre son sus mujeres, sus hijos, las víctimas inocentes de sus maldades, pero ellos continúan con sus sagrados ejercicios, convencidos de ser justos y santos.

El llamado yo superior dice: “Venceré la ira, la codicia, la lujuria, etc., pero el llamado yo inferior se ríe entonces, con la carcajada estruendosa de Aristófanes y los demonios de las pasiones, aterrorizados, corren a esconderse entre las cavernas secretas de los distintos terrenos de la mente. Así es como funciona la falacia del ego.

Todo esfuerzo intelectual para disolver al yo es inútil porque cualquier movimiento de la mente pertenece al yo. Cualquier parte del mí mismo puede tener buenas intenciones. ¿Y qué? El camino que conduce al abismo está empedrado con buenas intenciones.

Es curioso ese juego o falacia de una parte del mí mismo que quiere controlar a otra parte del mí mismo que no tiene ganas de ser controlada.

Son conmovedoras las penitencias de esos santos que hacen sufrir a la mujer y a los hijos. Son chistosas todas esas mansedumbres de los “santos de chocolate”. Es admirable la erudición de los sabihondos. ¿Y qué? El yo no puede destruir al yo y continúa perpetuándose a través de millones de años en nuestros descendientes.

Debemos desencantarnos de todos los esfuerzos y falacias inútiles. Cuando el yo quiere destruir al yo el esfuerzo es inútil.

Sólo comprendiendo a fondo y de verdad lo que son las batallas inútiles del pensamiento, sólo comprendiendo las acciones y reacciones internas y externas, las respuestas secretas, los móviles ocultos, los impulsos escondidos, etc., podemos entonces alcanzar la quietud y el silencio imponente de la mente.

Sobre las aguas puras del océano de la Mente Universal, podemos contemplar en estado de éxtasis todas las diabluras del yo pluralizado.

Cuando el yo ya no puede esconderse está condenado a pena de muerte. Al yo le gusta esconderse, pero cuando ya no puede esconderse, está perdido el infeliz.
Sólo en la serenidad del pensamiento vemos al yo tal cual es y no como aparentemente es. Ver al yo y comprenderlo viene a ser un todo íntegro. El yo está fracasado después de que lo hemos comprendido, porque se vuelve polvo inevitablemente.

La quietud del océano de la mente no es un resultado, es un estado natural. Las olas embravecidas del pensamiento son sólo un accidente producido por el monstruo del yo.

La mente fatua, la mente necia, la mente que dice: “Con el tiempo lograré la serenidad, algún día llegaré”, está condenada al fracaso, porque la serenidad de la mente no es del tiempo. Todo lo que pertenece al tiempo es del yo. El mismo yo es del tiempo.

Aquellos que quieren armar la serenidad del pensamiento, armarla como quien arma una máquina, juntando inteligentemente cada una de sus partes, están de hecho fracasados porque la serenidad de la mente no se compone de varias partes que se pueden armar o desarmar, organizar o desorganizar, juntarse o separarse.”
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3 respuestas a La falacia del ego: “yo superior” versus “yo inferior”.

  1. Antonio dijo:

    Tu visión de este asunto es desde mi punto de vista muy simplista, dices que nunca jamas el individuo se podra librar de su otra contrapartida y tienes toda la razón en el caso de aquellos individuos que no tengan la voluntad de ello.
    Ahora bien ni tu palabra ni tu sabiduria te habilitan para pluralizar, la persona que por su voluntad
    decida buscar la verdad, la encontrará y ya no estará sujeta al estado de la dualidad.
    Piensa con tu intelecto (me pareces inteligente) y te daras cuenta que la dualidad es relativa en cuanto que valor temporal, y por encima de ello esta lo absoluto es decir el TODO que incluye hasta lo inmanifiesto y es evidente que tal estado esta por encima de tus actuales percepciones, pero en el ya no existe esa dualidad puesto que es la causa de TODO.
    El error esta en tu forma de ver las cosas, lo que tu planteas es cierto para ciertas personas pero no para todas, entiendo que desde la vision relativa sea cierto pero en modo alguno es absoluto.
    Dijo jesus a la mujer Samaritana ” el que beba del agua viva jamas tendrá ya sed” piensalo
    Saludos de Antonio.

  2. Hola Antonio,
    En primer lugar gracias por tu aportación.
    Tu comentario ¿ va dirigido a mí o al autor del texto que introduzco, Samael Aun Weor ?.No he entendido bien el sentido de tus observaciones si te refieres a mí, a la persona que mantiene este blog.
    En esta bitácora encontrarás textos muy diversos. Debo reconocer que en su mayoría los comparto y/o se corresponden con mi propia experiencia, pero en modo alguno puede desprenderse que, si te refieres a mí, “mi palabra y sabiduría me habiliten para pluralizar” porque no soy sabio, sino un mero aprendiz que bebe de la sabiduría eterna expresada por quienes fueron bendecidos para divulgarla.
    Te invito a que leas la página accesible en la botonera de la cabecera “Acerca” para comprender que me inspira y mueve.
    Cada autor escribió de acorde a su vivencia y yo no me siento cualificado para poner a ninguno de ellos en solfa, y siento por todos ellos un gran respeto y admiración.
    Saludos cordiales,
    Samuel

  3. Jeniffer dijo:

    Hola. Lo estoy viviendo 😦 no se si nunca le pueda ganar a mi ego. Inspecciono mis pensamientos todo el tiempo que puedo, me doy cuenta de un defecto y medito en eso en ñas acciones y trabajo y cuando creo haber logrado algun avance de pronto exploto de forma burdisima y no me puedo controlar y hago cosas horribles 😦 cuAndo creo q estoy ayudando a la gente con amor poco despues me vengo a dar cuenta que lo hacia por interes, egoistamente. Me siento horrible, veo en los demas los defectos que cuando estoy analizandome, descubro que son mios, el ego se esconde eso lo se porque me he detallado, pero como lo acabo, al menos de a poquitos, por ejemplo aspectos como el orgullo, hiero a la gente y tras de todo me creo santa!!! Acabo de caer en un estado de ira horrible, maltrate a mi esposo 😦 quien soy yo 😦 luego entre a internet a escuchar 😦

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