Obligado: decapitar el yo mentiroso.

“Vivimos en un mundo regido por la mentira. Mentir y robar son los elementos dominantes del carácter humano, sea cual sea la raza, la casta o la confesión. Cualquiera que afirme lo contrario, profiere simplemente una mentira mas. El hombre miente porque en un mundo regido por la mentira, no le es posible hacer otra cosa. Es necesario agregar a esto, una particularidad a primera vista paradójica, que el progreso de la civilización, fruto de la cultura intelectual aumenta en proporciones considerables la necesidad de mentir.

Jesús dice a los judios:

“Vuestro padre es el diablo y vosotros queréis cumplir los deseos de vuestro padre… él no se tiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando profiere una mentira habla desde el fondo de sí mismo; porque es mentiroso y el padre de la mentira”.  ( Juan, VIII, 44).

Es evidente que esta sentencia se aplica no solo a los judíos de los tiempos bíblicos, sino al hombre de cualquier época, de cualquier raza a la que pertenezca, desde el que se identifique con su personalidad, la que se encuentra obedeciendo a la Ley General. Talleyrand decía que la lengua ha sido dada al hombre para disimular sus pensamientos.

De todas formas el hombre siente que no debería mentir. En su fuero interno, sobrevive una vaga reminiscencia de la pureza de la conciencia no pervertida de antes de la caída de Adán. Todo ser normal y sano siente más de una vez esta nostalgia de una vida no corrompida y la amarga tristeza de estar preso en ese engranaje de estafa moral y material.

Sin embargo, el hombre se deja ligar más en más estrechamente en la vida, porque esa facultad de mentir le da la maravillosa impresión de poder arreglarse mejor en las situaciones difíciles. Pero el olvida que una vez proferida, la mentira obliga. Porque el hecho imaginario así creado exige un contexto adecuado que, a su turno, debe, sino coincidir, al menos concordar con las circunstancias en las que vivimos y actuarnos. Si se trata de hechos insignificantes, lo más a menudo la mentira no produce consecuencias serias, por el contrario, falta de un contexto adecuado, una mentira grave conduce infaltablemente a una catástrofe en la medida de la importancia del problema. Esta ligazón en un contexto cuyos términos se nos escapan es la razón profunda por la cual se aplica, con una precisión temible, esa ley sobre la cual Jesús atrajo la atención diciendo que “no hay nada oculto que no deba ser descubierto, ni secreto que no deba ser conocido y puesto al día”. ( Mateo X, 26). Hablando así a sus discípulos, Jesus agregó: “ante todo guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía” (Lucas XII, 1), forma de mentira que, como ya hemos visto en el capitulo precedente, es la mas perniciosa.

Si se retoma distintos aspectos de este tema, el análisis de la mentira permite distinguir las siguientes modalidades:

Mentira a los otros;
Mentira a si mismo;
Mentira inútil.

A estos casos de mentiras es necesario agregar casos particulares:

La hipocresía que afecta una virtud, un sentimiento loable con la intención de engañar a personas de buena fe.

La mentira integral caracteriza a la persona que, a fuerza de mentir y de engañar en toda ocasión, termina por creer en sus propias mentiras y así pierde todo sentido de la verdad.

Estos dos últimos casos son los más difíciles de curar: en efecto, la hipocresía debe estar profundamente enraizada en la personalidad del ser humano para convertirse en un elemento de su comportamiento. Vencer esta tendencia en si mismo requiere esfuerzos considerables y dolorosos. Ningún trabajo esotérico fructífero puede ser realizado por aquel que no se ha desembarazado previamente de ese vicio. Es asimismo arriesgado para un hipócrita iniciar la búsqueda del Camino, porque de antemano está condenado al fracaso. Lo mismo es para aquel que se ha convertido en la víctima de la mentira integral. Aunque si sus mentiras no están manchadas de hipocresía, es decir si el elemento intencionalmente mitómano está ausente, es más fácilmente sanable que en el caso anterior.

Sin embargo es muy raro que las personas que sufren esos defectos, se interesen en la enseñanza esotérica. Orientada hacia la Verdad, esa enseñanza ejerce sobre aquellos que sufren esas anomalías psíquicas, una fuerte repulsión. Así podemos concentrar nuestra atención en los casos más difundidos que revelen las cuatro modalidades enumeradas antes.

Generalmente puede decirse que todo hombre miente de esas cuatro maneras y aquel que se aproxima al trabajo esotérico no escapa a esta regla. Solo que el acento varía de persona a persona. Abstracción hecha de los casos en que se miente por mentir, puede distinguirse en la fuente de la mentira toda una serie de motivos que pueden reconstruir la bajeza de nuestra naturaleza en que se inspiran los sentimientos más nobles. Por ejemplo, no se dice la verdad a las personas que sufren de un mal sin esperanzas. Se miente también a veces, para debilitar el efecto brutal de una mala noticia.

Además existen casos donde se busca mejorar la presentación de los hechos por la mentira, no por hipocresía sino, podría decirse, por gusto de lo maravilloso, de lo milagroso. Estos casos merecen la atención porque salen de lo común. Se recordará el texto de la plegaria sacerdotal, por la que Jesús, dirigiéndose al Padre, dijo: “tu palabra es la verdad”. Esta fuerza creadora del Verbo, del Logos, que es la naturaleza misma del Hijo, actúa en nosotros, en nuestro fuero interno.

Es necesario remarcar que corrientemente se atribuyen al dominio del subconsciente, fenómenos y mensajes que vienen en realidad de los niveles superiores de la Conciencia. Enmudecido por vagas reminiscencias, el hombre siente a veces la necesidad de aportar un consuelo, una nota de optimismo y deforma los hechos presentándolos bajo un aspecto más favorable. Tentativa loable, sin duda, pero ineficaz por el hecho de los medios insuficientes que dispone. Porque nuestra palabra no es todavía palabra de Verdad. Si ella tuviera la fuerza de la palabra de Jesús, la mentira, tomando fuerza de milagro, habría realmente mejorado los hechos. Aunque los hechos permanecen en el mismo contexto, tales como estaban cuando el hombre de buena fe intenta mejorarlos. Esta especie de mentira podría ser definida como una tentativa de milagro hecho con medios insuficientes.”

Boris Mouravieff.  “Gnosis”  tomo I, cap. XVII, (1.961)

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en El Bien y el Mal, Sabiduría, Verdad y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Obligado: decapitar el yo mentiroso.

  1. Universo dijo:

    Por humano de palabra me tengo, y no me hace falta juramento. Cuando digo sí, siempre llevo a termino mi afirmación. Cuando menciono no, igualmente llego hasta el final cumpliendo con la negación.
    Me hago libre siempre que hablo diciendo lo que pienso, pero sintiendo de verdad todo lo que digo.
    Con constancia y respeto he aprendido a cultivar con sumo interés mi valerosa palabra, hasta convertirla en mi más importante aval. Haciendo de ella (mi palabra) una rica posesión valorada mucho más que el propio oro.
    Únicamente valgo como persona lo que por respetabilidad acredite ser mi propia palabra, verdadera, o falsa.
    Mi lengua es la mensajera más fiel que tengo. Indisciplinada a veces, no puedo controlarla. Discute y porfía, habla y no calla. Llena los oídos vacíos de palabras dulces y amargas, que jamás engañan.
    Mi boca es la habitación y prisión de mi solitaria lengua, semejante a una vaina que encierra a los dos peligrosos filos de una cortante e imparcial espada.
    Cuando libero a mi única lengua, con ella comienzo batallas verbales, alabo, bendigo y no hiero con el primer filo.
    Pero si se encabrita como caballo sin riendas, huid de ella. Porque insulto, maldigo y hiero con el segundo filo. Así es la lengua, mi lengua, vuestra lengua.
    Aprendamos a dar honorabilidad perpetua a nuestra lengua, cumpliendo cada uno de nosotros con hacer verdad cada palabra que dibuje su modelación por medio de nuestra voz pronunciada a los demás.
    Acuñemos en nuestra palabra únicamente la “Verdad”, para que nos de el valor que nos corresponde, y garantice nuestra fiabilidad ante cualquier mentira, calumnia, o duda vertida por los demás.
    Si habláis con la verdad, estáis practicando la justicia, defendiendo la libertad, y transformado nuestras vidas en amor para existir en el reino de la inmortalidad.
    Hablarme con sinceridad. ¿Cuanto de valor tiene vuestra palabra? y ¿Debo fiarme de todo lo que me comentáis?
    Esto que dejo escrito aquí, es para que mis iguales conozcan lo que saben mis amigos respecto a mí.
    Así soy yo… Mi palabra es todo lo que sostiene mi honor.
    Si queréis demostrar vuestra honorabilidad, ser muy respetuosos con vuestras palabras cumpliendo cada una y todas ellas. Y aquí tenéis la oportunidad de demostrar a los demás de cuanto valor y peso son vuestras palabras.
    Dejar libremente vuestra verdadera opinión…

    Saludos de un crédulo y optimista

    • Hola Universo,

      Agradecido por tu inspirado comentario. Bien dices, es el mayor de los tesoros, ser veraz, decir siempre la verdad anteponiéndola a cualquier ambición, interés, duda, temor, anhelo o deseo personal.

      La crisis económico-financiera actual es consecuencia de haber corrompido la verdad, de mentir con cada expiración y el mundo entero está envenenado de tanta mentira. Lo peor, que a los mismos que nos mienten, la inconsciente mayoría les permiten tergiversar sus mentiras y mantenerse en su status. Políticos y banqueros creen salir indemnes de sus actos pero no burlarán la Justicia Divina. Bien dijo Pablo ” esta sabiduría es escándalo para los judíos ( banqueros) y locura para los gentiles (políticos)”.

      Tenemos todavía todo el 2012 por delante para contribuir con nuestra energía y conciencia a limpiar tanta iniquidad. Ellos, los que se creen seguros en sus poltronas y con sus cuentas corrientes, quedarán sumidos en el terror y la perplejidad cuando la mano de la Justicia Divina les reclame.

      Un abrazo fraternal,

      Samuel Narcis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s