Caminos y caminantes. ( 1 )


Comienzo hoy a compartir mensajes que he intercambiado durante meses con otros caminantes. El caminante T y el caminante J partieron muchos antes que yo, el caminante M lo inició recientemente.

Lo que manifestamos concierne exclusivamente al sendero que Dios ha dispuesto para cada uno de nosotros. Mi intención al compartir nuestras dudas y certezas tiene la intención de que actúe como acicate para que otros iniciados en el Camino, persistan y avancen.

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Caminante T.:

” No hay más ciego que el que no quiere ver. Tu visión es totalmente sesgada y subjetiva. ¿ Cómo se te queda el cuerpo después de sus palabras finales fueran que no se llega a Dios sino es a través de la Iglesia?. No puedo estar nada de acuerdo contigo. La tormenta era un signo de Dios que hizo interrumpir su discurso. Los elementos naturales son la manifestación de Dios. Cristo nunca está con las multitudes, no te engañes. Ya te dije que la religión está alejada de la espiritualidad.

La ciencia está reñida con la espiritualidad, nunca se van a entender. La tuya es una búsqueda perdida como la de tantos otros, incluido Steiner, por esta vía. Buscas la erudición y no es por ahí que vas ha encontrar nada. Es loable tu búsqueda pero no vas a encontrar nada por este camino. Si te escuchases a tí mismo hallarías la respuesta. Parece que quisieras amoldar tus necesidades a la realidad en lugar de aceptar la realidad y adaptarte a ella. No conseguirás cambiar el mundo, cambia tú para cambiar el mundo.

Recuerda que quien sabe no habla y quien habla no sabe. La vanidad es muy mala, y tú intentas justificar a todos los autores de los que hablas cuando en este sentido no tienen justificación. Se unen a la ciencia, a la Iglesia, al Budismo,…, porque tienen miedo de la realidad, de enfrentarse desnudos a ellos mismos, a Dios en definitiva. Déjalo todo y te encontrarás. Tu que conoces a Krishnamurti, sabes lo que dice sobre el ego.”

Samuel:

“Ya te dije un día que ni me molesta, ni me contradices, ni te opones, en definitiva, nada de lo que me digas llega a mi esencia en la forma que los egos se manifiestan, aunque te confieso que en la primera lectura de cuanto me escribes es mi ego el primero que accede, luego tus palabra avanzan y llegan a mi esencia. Y mi esencia se queda con lo “esencial” de cuanto me dices: “Déjalo todo y te encontrarás”.

Quiero creer que en una mayoría de los jóvenes que acudieron a las Jornadas de la Juventud, hay una voluntad sincera de ir hacia la Verdad, lo mantengo. Otra cuestión es que al tratarse de espíritus no formados, nuevos, con pocas o ninguna reencarnación…, sean víctimas del engaño. Pero repito, quiero creer y creo que entre ellos, y eran centenares de miles, hay jóvenes que no son abandonados por Cristo. Todo ello lo mantengo porque conozco a algunos jóvenes que han ido a las jornadas.

¿ Me equivoco en mi búsqueda ?. Tal vez sí, pero te recuerdo que “para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol… y un camino virgen, Dios”. Por el momento he reencontrado a quien perdí a los quince años, a ese chico idealista, utopista, amante de la naturaleza, de las artes, con una enorme curiosidad por todo…

Sigo mi propio camino, sigo mi intuición, escucho mi voz interna. No pertenezco, ni tengo intención de identificarme con secta, escuela, iglesia, filosofía… alguna, aunque soy receptivo a cuanto en ellas mi espíritu ve como alimento.

No busco la erudición, sino la comprensión. Si para algo me da mi inteligencia, que no mi intelecto, es para saber que jamás alcanzaré la plenitud a través de la erudición. Lo cual no es incompatible con mi insaciable “hambre de saber”.

No creo que la ciencia esté reñida con la espiritualidad, de la misma forma que tampoco lo están con la religión y la filosofía; y me refiero a los científicos, artistas, religiosos, místicos,ascetas, espiritistas y filósofos que han reconocido que su sólo conocimiento es insuficiente para alumbrarse en la búsqueda de la Verdad. Seres humanos como Sócrates, Agustín de Hipona, Maestro Eckhart, Francisco de Asís, Leonardo da Vinci, Teresa de Jesús, Shakespeare, Descartes, Pascal, Mozart, Pasteur, Kierkegaard, Rilke, Borges, Kardec, Krishnamurti, Teresa de Calcuta, Einstein,…, por citar unos pocos de la innumerable lista, con sus aciertos y errores, sus pensamientos, intuiciones, logros y fracasos…, todos ellos fueron sinceros buscadores y cada uno siguió su propio camino. Yo veo en ellos a Dios en acción.

Respecto al sentimiento dual que me provoca el actual Papa, es el mismo que me produce la propia institución de la Iglesia. Estoy de acuerdo contigo que en algunas cuestiones la jerarquía eclesiástica da la impresión de haber traicionado la esencia cristiana, pero veo y siento que hay muchas personas que voluntariamente se someten a la Iglesia pero encumbrando a Cristo por encima de los dogmas. Es con estas últimas con las que me siento identificado.

Entre tú y yo hay una gran diferencia respecto a nuestras respectivas experiencias, tu vida y tu caminar espiritual se desarrolla en un entorno rural y en mi caso, yo vivo y camino en una gran urbe, que es la verdadera “jungla, llena de fieras y peligros”.

Mi vida desde el accidente en la autopista es un disciplinamiento continuo de mi voluntad, que distingo de mi libre albedrío, a través de continuas pruebas dirigidas a fortalecer mi voluntad en el también continuo combate entre mi dualidad, lo que es del mundo y lo que es celestial, entre lo mundano y lo espiritual.

En esta “guerra” cuento con la ayuda de Cristo a través de la fé, que es mi confianza plena en Él, la esperanza, convicción de que si perservero obtendré los frutos, y la caridad, que es sobreponerme a mi egoísmo, anteponiendo el interés de los demás al propio.

Cada vez que consigo levantarme de las derrotas, y han sido y serán muchas, aprendo, me fortalezco, me perfecciono.

Sólo puedo suavizar la “disciplina” si consigo vencer y dominar lo mundano, a lo que instintivamente se opone mi “yo social, ego, personalidad ” quien lógicamente quiere sobrevivir en la jungla sintiéndose parte de ella y siendo aceptado por los demás.

¿ Vencer al mundo ? O me voy al campo o a vivir en un país dónde la gente todavía esté unida a la naturaleza.

Tengo la certeza de que toda ambición material es una ilusión con fecha de caducidad, y que sólo es valioso aquello que contribuya a hacer crecer frutos espirituales; paradójicamente los mejores frutos brotan entre lo que los terrenales califican de fracaso, y de fracasos propios tengo para llenar un libro de ancho tomo.

No soy nada ni nadie, y si alguna vez en esta vida o en las venideras alcanzo a tener conciencia de ser Algo y Alguien, entonces es que no erré en todos mis pasos anteriores y sigo camino a la Meta. Una meta que intuyo consiste en convertirse en puro Amor viviente.”

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