“En vos confío”

Durante mi “viaje” he hallado textos que a mis ojos eran como melodía a mis oídos, néctar en mi boca y brisa en mi cara. Su contenido actúa como el más sabio galeno, diagnosticando todas mis debilidades e indicándome la fórmula para sanarme y fortalecerme.

Uno de ellos lo descubrí la pasada Feria del Libro de Ocasión de Barcelona, una edición de hace cuatro décadas de un libro en cuya portada con caracteres bizantinos se lee “En vos confío”. Se trata de un texto perteneciente a la mística budista revisado por Harvey Spencer Lewis.

“Puede considerarse como un tratado completo acerca de la naturaleza del ser humano y revela en una forma desapasionada las múltiples y complejas facetas de nuestra condición. Su profunda filosofía habrá de grabar en la mente del lector un elevado concepto de la vida.”

Lo encontré en formato digital que os facilito al pie de esta entrada. Comenzad a gozarlo desde aquí:

Del Período y Empleo de la Vida Humana

“Como el ojo de la mañana para la alondra, como la sombra de la tarde para el búho, como la miel para la abeja o como el cadáver para el buitre, así es la vida para el corazón del hombre.

Aunque brilla, no ciega; aunque es obscuro no desagrada; aunque es dulce no empalaga; aunque es corrupto no produce aversión; sin embargo, ¿quién conoce su verdadero valor?

Aprende a estimar la vida como es debido; entonces estarás cerca del pináculo de la sabiduría.

No pienses junto con el tonto que nada es más valioso; no creas con el falso sabio que tiene que condenarla. El amor no es para si mismo, sino para el bien que pueda hacer a los demás.

El oro no puede comprarla para tí, ni las minas de diamantes pueden adquirirla de nuevo en el momento en que la hayas perdido. Emplea la próxima en la virtud.

No digas que hubiera sido mejor no haber nacido; o ya nacido, que hubiera sido mejor morir temprano; ni te atrevas a preguntar a tu Creador: ¿Dónde estaría el mal si no hubiera yo nacido? El bien está en tu poder, la falta del bien es el mal; y si tu pregunta es justa, ella misma te condena.

¿Se tragaría el pez el cebo si supiera que el anzuelo estaba escondido en él? ¿Caería el león en la emboscada si supiera que lo estaban esperando? Así tampoco desearía vivir el hombre, si el Alma fuera a perecer junto con el barro; tampoco así lo hubiera creado un dios misericordioso; debes saber pues, que vivirás otra y otra vez.

Así como el pájaro encerrado en la jaula antes de que la hubiera visto, que no se desgarra la carne contra los barrotes, así tampoco trabajes en vano para escapar al estado en que te encuentras; debes saber que te asignaron a él, y debes estar contento.

Aunque sus maneras no son iguales todas, tampoco son dolorosas. Acomódate a todo y cuando haya la menor apariencia de mal, debes sospechar el mayor peligro.

Cuando tu lecho es de paja duermes con seguridad; pero cuando te acuestes sobre las rosas, ¡ten cuidado con las espinas!

Una muerte noble es mejor que una vida de mal; trata, pues, de vivir tan largo como debas, no tan largo como puedas. Mientras tu vida valga más para los demás que tu muerte, tu deber es preservarla.

No te lamentes junto con el tonto de lo corto que es tu tiempo, recuerda que junto con tus días se acortan tus cuidados.

Del período de tu vida quita las partes inútiles ¿y qué te queda? Quita el tiempo de tu infancia, de la segunda infancia, el tiempo que duermes, tus horas sin pensamientos, los días de enfermedad, y hasta la plenitud de los años, ¡qué pocas estaciones puedes en verdad contar!

Quien te dio la vida, como una bendición, la cortó para que lo fuera más aún. ¿De qué te hubiera servido una vida más larga? ¿Quieres haber tenido oportunidad para mayores vicios? ¿Y por lo que respecta al bien, Aquel que limitó su duración quedará satisfecho con sus frutos?

¿Con qué objeto, ¡oh, hijo del dolor!, quieres vivir más? ¿Para respirar, para comer, para ver el mundo? Ya has hecho esto. ¿La repetición demasiado frecuente no te aburre? ¿No es superflua?.

¿Quieres mejorar tu sabiduría y tu virtud? ¡Ah! ¿Qué eres tú para saber? ¿O qué es lo que ella te enseñará? Empleas mal lo poco que tienes; por lo tanto, no te atrevas a quejarte para que te den más.

No te aflijas por tu falta de conocimientos; la oportunidad no perece contigo en la muerte. Sé honesto aquí y serás sabio después.

No digas al cuervo: ¿Por qué cuentas siete veces la edad de tu señor? Ni digas al cervatillo: ¿Por qué tus ojos verán descendencia por cien generaciones? ¿Pueden compararse ellos contigo en el abuso de la vida? ¿Son ellos revoltosos? ¿Son crueles? ¿Son desgraciados? Aprende más bien de ellos que la inocencia de la vida y la sencillez de las maneras son el sendero que conduce a la buena vejez.

¿Sabes cómo emplear la vida mejor que ellos? Si es así, entonces te bastará con menos. El hombre que se atreve a esclavizar el mundo cuando sabe que no podrá gozar su tiranía sino un momento, ¿a qué no aspiraría si fuera inmortal?

Tienes vida suficiente, pero no lo consideras: no estás careciendo de ella, oh, hombre, pero eres pródigo; la desperdicias como si tuvieras más que suficiente.

Debes saber que no es la abundancia lo que nos hace ricos, sino la economía.
El sabio continúa viviendo después de su primer período; el tonto siempre está comenzando.

No trabajes para obtener riquezas primero, y pensar cómo gozarlas después. Quien descuida el momento presente desecha todo lo que tiene. Así como la flecha atraviesa el corazón cuando el guerrero ignoraba que venía, así le quitarán a aquél la vida, antes de que sepa que la tiene.

¿Qué es, pues, la vida, para que el hombre la desee? ¿Qué el aliento, para que él lo ambicione? ¿No es escena de desengaños, una serie de desventuras, una carrera de males, todos reunidos? En el principio, es ignorancia; dolor en el medio, y tristeza al fin.

Como una ola empuja a la otra hasta que ambas se enredan con la que viene más atrás, así un mal sucede a otro mal en la vida del hombre; el dolor mayor y actual se traga al menor, ya pasado.

Nuestros terrores son verdaderos males; nuestras esperanzas cuentan con improbabilidades.

Los tontos temen como si fueran mortales y desean como si fueran inmortales.

¿Qué parte de la vida queremos conservar con nosotros? ¿Es la juventud? ¿Podemos amar las orgías, las cosas licenciosas y la temeridad? ¿Es la edad avanzada? ¿Entonces nos gustan las enfermedades y debilidades?

Se dice que las canas inspiran reverencia y que al correr de los días son un honor. La virtud puede añadir reverencia a la flor de la juventud, y sin aquélla la edad pone más arrugas en el Alma que en la frente.

¿Se respeta la edad porque repugna de las rebeldías? ¡Qué justicia hay en esto, cuando no es que la vejez desdeñe el placer, sino que el placer desdeña la vejez!.

Sé virtuoso mientras eres joven, así honrarán tu vejez.”

Texto completo “En vos confío”.

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3 respuestas a “En vos confío”

  1. Universo dijo:

    Gracias por el texto Completo de “En Vos Confío” y poder leer dicho libro.

    No le conocía, pero lo considero importante. Repito las gracias.

    Saludos de un crédulo y optimista

    • Gracias a tí,
      Tengo intención de completar la biblioteca con todo “lo mejor” de lo mucho que he leído en el último año. Espero tener la humildad y la sabiduría suficiente para no decepcionaros con mi selección.

  2. Pingback: Bitacoras.com

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