Fe, esperanza y caridad para alcanzar la Utopía.

El término Utopía fué creado por Tomás Moro y desde entonces ha permanecido, en mayor o menor medida y precisión, en las mentes de todos como “algo de tal perfección que resulta irrealizable”. El ser que ahora soy no lo comparte.

Hasta los quince años fuí un utopista, creía firmemente en la utopía, anhelaba la perfección, estaba convencido de que la perfección era realizable mediante la voluntad, personal y colectiva. Cuando un año más tarde me incorporé al mundo laboral, fuí “abducido” por  quienes saben “qué es la vida y lo que conviene”, y me convencieron de que la Utopía era imposible de lograr.

Tuvieron que esforzarse mucho, para conseguirlo me separaron de mi esencia; ellos deseaban mi bien, pero en su inconsciencia me causaron un mal, un gran daño. Sin mi esencia al timón, fuí confundido, me extravié, perdí mi visión, mi vocación y hasta mi voluntad para encaminarme en la que debía ser mi misión. Treinta y tres años en un camino equivocado, erróneo.

Pero ahora sé que la Utopía no es una ilusión sino la realidad; la realidad que se oculta tras el velo de otra “realidad” a la que estamos conectados a través de nuestros sentidos y nuestra mente. Para penetrar en la verdadera realidad debo crear la Utopía en mí, y el método y modelo a seguir nos lo enseñó Jesús de Nazareth.

“Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”

Las tres virtudes cristianas por excelencia son las potencias con las que Cristo actúa y me ayuda para lograr la Utopía de mi perfeccionamiento.

Así es como las entiendo y practico:

Fe, confianza en que lo mejor está por llegar. Todos conocemos personas, célebres o corrientes, que son testimonio de un alto nivel de excelencia y perfección. Su ejemplo me anima a aceptar las pruebas creadas a mi medida, y superarlas para contribuir a la Utopía de un mundo perfecto. Yo me transformo para transformar el mundo.

Esperanza, es la adscripción a la certeza de la Utopía, mi perseverancia. que ya he visto recompensada y fortalecida con los primeros cambios en mi personalidad y sus beneficios en la relación con el prójimo.

Caridad en su significado de que mi prójimo me importa, me es caro, me afecta y le afecto. Por consiguiente estoy aquí para hacer el Bien, y en el Bien debo forjar mi ser y hacer para alcanzar la Utopía. De las tres esta es la que me resulta más difícil de practicar y sostener con constancia y sin discriminar; por eso es la más valiosa, y sin ella las otras dos se debilitan.

” Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada.” Santiago 1, 2-4

Todos sabemos en conciencia y de forma absoluta, aunque en público no siempre lo reconocemos, que sólo el bien puede liberarnos, que el mal entorpece y complica nuestra vida y avance, que no es en modo alguno la solución a ninguno de nuestros problemas.

Quienes me conocen saben que de mí por las malas, nada consiguen, y que en el peor de los casos, sosteniendo e intensificando su “presión” , lo único que han obtenido es el dolor de mi cuerpo o el sufrimiento de mi alma, jamás han doblegado mi espíritu.

Esta rebeldía innata a todo lo que es innoble e injusto me ha puesto y me pondrá en dificultades, aún así no tengo la más mínima intención de cambiar. Lo he demostrado en decenas de situaciones. Derrotado sí, pero vencido, nunca y jamás.

Seguramente hay quien piense que soy radical, inflexible, pero hasta ahora no ha habido ninguna razón para que decline de esta voluntad y sí para que me reafirme.

Con la certidumbre de que este proceder no es por heroísmo, sino que es inmanente a mi naturaleza, intelectual, emocional y espiritual, sepan mis “enemigos” que por la buenas no sólo lo que me pidan sino todo lo que esté a mi alcance.

Leer “UTOPIA” de Tomás Moro
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2 respuestas a Fe, esperanza y caridad para alcanzar la Utopía.

  1. Universo dijo:

    La “Utopía” es una palabra ideada por las personas con poca o ninguna fe en el ser humano.
    En el Universo las cosas pueden resultar muy difíciles, pero no imposibles.
    Saludos de un crédulo y optimista.

  2. En realidad Utopía es sinónimo de Reino de Dios.

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