“Mis amigos están bajo mi manto y, salvo Yo, nadie les conoce”

Otro texto sufí más que deseo compartir.

” Hemos dicho antes que la meta del sufismo es conducir al individuo a su transformación en un ser perfecto, que se asemeje a un espejo o reflejo de los Nombres y Atributos de Dios. A este ser perfecto se le llama wali(amigo), y su estado interior es welāyat, o amistad divina. Todos los profetas, además de su misión profética, poseían la morada mística de lawelāyat. Esta morada es el grado que indica su estado esotérico, mientras que la misión como Mensajeros de Dios es el estado exotérico. El profeta Mohammad, por ejemplo, poseía ambas moradas, mientras que ‘Ali sólo poseía la morada interior.

De ahí las palabras de ‘Ali: “Interiormente, yo he estado con todos los profetas”.
Y Mohammad, confirmando a éste, dijo: “‘Ali y yo somos de la misma luz”.

Los walies, amigos de Dios, han bebido del manantial de las realidades de acuerdo con sus propias capacidades y aptitudes innatas. El conocimiento y la distinción del estado interior de un wali, sólo a Dios le es posible.

En una tradición profética, Dios dice: “Mis amigos están bajo mi manto y, salvo Yo, nadie les conoce”. El reconocimiento de los amigos de Dios está fuera del alcance y de la capacidad de la gente común. El que se encuentra limitado no puede reconocer al que ha traspasado los límites. El reconocimiento de un wali no es un acto ordinario externo, sino que representa un verdadero reconocimiento interno.

Desafortunadamente existen personas que, apartándose de la sociedad, pretenden convertirse en personas extraordinarias, poseedoras de estados místicos. Dichas personas están equivocadas. Los amigos de Dios y los profetas formaban parte de la sociedad. En nuestro camino, el retiro y la vida monacal no representan en sí mismo ningún valor espiritual. Refiriéndose a esto, el Profeta dice: “La fe del creyente no es completa, a menos que mil sinceros atestigüen su herejía”. Esto significa que el conocimiento del creyente perfecto va más allá del entendimiento común de la gente y que la gente que le rodea, al no entender sus palabras, le tachan de hereje.

Sin embargo, el verdadero creyente, el sufí, debe vivir en sociedad, servirla, guiarla y ser el vehículo por el cual la sociedad reciba el amor y la gracia divinas. De ahí que los sufíes digan: “una de las primeras cualidades del hombre perfecto debe ser la armonía y la paz con todo lo que le rodea.”

Dr. Javad Nurbakhsh.

” Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡*Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y
coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria. ”
N.T – Romanos, 8, 14-17

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Belleza, DIOS, Espiritualidad, Religión, Sabiduría, Verdad y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s