Perlas de un sabio que conocí ayer.

Nada puede resistir a la voluntad del ser humano cuando éste conoce la verdad y quiere el bien.Querer el mal es querer la muerte. Una voluntad perversa es así un comienzo de autodestrucción.Querer el bien con violencia es querer el mal, pues la violencia genera el desorden y éste genera el mal.

Se puede y se debe aceptar el mal como medio para la consecución del bien; pero jamás se debe quererlo ni obrarlo, ya que, de lo contrario, se estaría destruyendo con una mano lo que se construye con la otra. La buena fe no justifica nunca los malos medios; ella los corrige cuando los experimenta y los condena cuando los encuentra.

Para tener derecho a poseer algo en forma permanente, hace falta desearlo pacientemente y durante mucho tiempo.

Pasar la vida queriendo aquello que es imposible poseer para siempre, equivale a abdicar de la vida y aceptar la eternidad de la muerte.

Mientras más obstáculos vence la voluntad, más fuerte se hace. Es por esto que Cristo ha glorificado la pobreza y el dolor.

Cuando la voluntad está condenada al absurdo, es objeto de reprobación por la razón eterna.

La voluntad del justo es la misma voluntad de Dios, y es la ley de la naturaleza.

Es mediante la voluntad que la inteligencia ve. Si la voluntad es sana, su visión será justa.

Dios ha dicho: ¡Hágase la luz!, y la luz se ha hecho; la voluntad dirá: ¡Que el mundo sea como yo quiero verlo! Y la inteligencia lo verá como la voluntad lo ha deseado. Aquí reside el significado de la palabra amén, que confirma los actos de fe.

Cuando se crean fantasmas o se echan al mundo vampiros, hará falta alimentar tales criaturas, fruto de una voluntaria pesadilla, con la sangre, la vida, la inteligencia y lá razón, sin llegar nunca a saciadas.

Afirmar y querer lo que debe ser, es crear; afirmar y querer lo que no debe ser, es destruir.

La luz es un fuego eléctrico que la naturaleza ha puesto al servicio de la voluntad: ella ilumina a los que saben usada, y ciega a quienes abusan de ella.

El imperio del mundo es el imperio de la luz.

Las grandes inteligencias cuya voluntad está mal equilibrada, se parecen a los cometas, que son como soles que han sido abortados.

No hacer nada es tan funesto como obrar el mal, pero es aún más bajo. El más imperdonable de los pecados mortales es el de la inercia.

Sufrir es trabajar. Un gran dolor que se ha sufrido es un progreso que se ha realizado. Aquellos que mucho sufren viven más que aquellos que no sufren.

La muerte voluntaria por abnegación no es un suicidio; es la apoteosis de la voluntad.

El temor no es sino la pereza de la voluntad; es por ello que la opinión deshonra a los cobardes.

Dejad de temer al león, y el león os temerá. Decid al dolor: quiero que te conviertas en placer, y llegará a ser aún más que un placer, una felicidad.

Una cadena de hierro es más fácil de romper que una cadena de flores.

Antes de afirmar que un ser humano es dichoso o desgraciado, es preciso que sepamos hacia dónde ha encaminado la dirección de su voluntad: Tiberio moría a diario en Capri, mientras que Jesús probaba su inmortalidad y su misma divinidad sobre el calvario y sobre la cruz.
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