¿ Por qué nos castigamos ?

Anselm Grün es hoy el místico y escritor de temática espiritual de moda en Europa. Controvertido, admirado y rechazado entre los propios católicos, afirmaba recientemente que no conoce personalmente a Benedicto XVI, lo que resulta curioso pues ambos son posiblemente las dos personalidades de la Iglesia alemana con mayor difusión mediática, los libros de Grün están traducidos a 28 lenguas.


Cuando en un erudito como él se constatan la sabiduría y la capacidad para enseñarla de forma sencilla usando una pedagogía comprensible para el hombre del pasado, del presente y del futuro, pienso que sea cual sea la religión o ideología que se profese, uno debe rendirse ante análisis y razonamientos tan lúcidos y casi me atrevería a decir, absolutos.

De “Portarse bien con uno mismo”. Introducción: Rigor o Misericordia.

La violencia contra uno mismo hunde casi siempre sus raíces en la historia de la propia vida. Hay hombres que de niños han sido heridos. Si no ven sus heridas, si no las asimilan ni se reconcilian con ellas, están condenados a herirse permanentemente a sí mismos y también a los demás. El dolor que el niño sintió al ser herido fué tan grande que tiene que reprimirlo para volver a vivir. Pero la represión del dolor hace que, para poder sobrevivir, haya que eliminar poco a poco todo sentimiento. Hans Böhringer cree que ese niño ha hecho inconscientemente este juramento: “ Los dolores que he tenido que aguantar y soportar han sido tan grandes, que mi cupo de dolor está ya más que cubierto para siempre. ¡Ni un solo dolor más en mi vida!”. Un niño así se niega a confiar en alguien. Cree que tiene que solucionar sus problemas por sí solo; y,  aunque intuye que solo no va a lograrlo, es fiel a su juramento. Una señora me contó que cuando era niña tuvo que esperar muchas veces a su madre debajo de una farola, hasta que llegaba a casa. Su padre no había vuelto de la guerra. Su madre tuvo que trabajar muy duro para sacar adelante a los dos niños. Por eso los niños se sentían completamente como sin hogar. Tenían miedo de ir a casa por si aparecía algún hombre  desconocido. Para superar esta tremenda situación, la señora tuvo que reprimir una y otra vez sus sentimientos. Y le iba estupendamente. Pero su vida estaba cada vez más vacía. Y ahora, ya adulta, no era capaz de sentir nada. Por fin, esta carencia de sentimientos la movió a hacer algo para que su vida volviera a valer la pena.

A un niño se le hiere sobre todo cuando no se toma en serio ni su peculiaridad ni su exclusividad, cuando no se tienen en cuenta sus sentimientos o se les toma a broma. Para John Bradshaw esto es una herida espiritual. Para él, espiritualidad es sobre todo sentimiento: “ Yo soy el que soy”. Pero si al niño no se le toma enserio en su identidad, se le hiere en su yo más profundo. “ La herida espiritual es la realmente responsable, más que cualquier cosa, de que de adultos seamos unos niños carentes de autonomía y enormemente vergonzosos. La historia del ocaso de un hombre y de una mujer así comienza precisamente cuando a ese estupendo, valioso, peculiar y precioso niño, el ‘Yo soy el que soy’ ya no le dice nada en absoluto” .

Al niño se le hiere en su misma yoidad, cuando no se le ama por sí mismo, por lo que es. “ La frustración del anhelo de ser amado como una persona y de experimentar que su amor también es aceptado, es el mayor drama que le puede suceder. Los padres en una familia desunida no están en condiciones de darle al niño lo que necesita, pues ni ellos mismos lo tienen. Lo que pasa en realidad es que a la mayoría de los niños de familias desunidas se les causan las mayores heridas precisamente cuando más daño les hacen”. Estas heridas les mueven a cerrarse interiormente y a creer por despecho que no  necesitan para nada del amor. Pero se trata de una reacción a la desesperada que endurece al hombre cada vez más y cada vez le deja más vacío. Protegerse contra esa herida le lleva a aislarse de los demás y le incapacita para entablar una relación auténtica. Eso lleva a la persona a decir no a un amor por el que en realidad suspira en lo más hondo de su ser.[…]

[…] Todo niño herido en su interior reacciona violentamente hacia fuera o hacia adentro. Bradshaw cree que el niño herido “ es en gran parte responsable de la violencia y de la crueldad en el mundo”. […]

[…] Una forma de herirse a sí mismo es autocastigarse. “ Nos castigamos de modo similar a como hemos sido castigados de niños” . Dirigimos contra nosotros las agresiones del pasado que no hemos asimilado. A veces el autocastigo adopta la forma de depresiones o de síntomas psicosomáticos como úlceras o intestinales, dolores de cabeza, dolores de espalda. Una forma de autocastigarse es acusarse la culpa de todo. Uno se humilla, se considera el peor de los hombres y quita todo valor a lo que hace, siente o piensa.

Descargar texto completo.

Encuentra otros textos de Anselm Grün a través de la guía Etiquetas del lateral.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en El Bien y el Mal, Espiritualidad, Sabiduría, Varones y Mujeres. y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a ¿ Por qué nos castigamos ?

  1. Tomàs dijo:

    Estamos en un mundo difícil. Los hijos se tienen porque toca y no porque se desean. No solo los padres separados no pueden dar amor al hijo sino tampoco los que viven juntos. La ciudad descompone y ya las guarderías son de cemento. Dios es la tierra y nos alejamos de ella. De todas maneras si que hay esperanza si uno de mayor busca esa tierra, tan solo hay que ser valiente y dar un paso. Los honores se quedaran aquí, tan solo llevaremos el sentimiento.
    Recomiendo leer a Rilke que lo expresa con mucha lírica.

    • Hola Tomás,
      Cuando hago senderismo por la sierra de Collçerola, que como sabes franquea el Barcelonés y contemplo desde uno de sus puntos más altos, siempre me asalta el mismo pensamiento. Miro la urbe a mis pies y veo las “grandes obras” del hombre endiosado, giro mi cuerpo ciento ochenta grados y contemplo las obras del Padre del Hijo del Hombre. No hay comparación.
      Es curioso que la obra que desde la distancia cautiva los ojos con más intensidad sea el Templo de la Sagrada Familia, la obra de un hombre cuya inspiración siempre la tomó de la Tierra, siguiendo las “sugerencias” de Dios.
      Releeré a Rilke, gracias por el recordatorio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s