Autoengaño.


” Nos estamos acostumbrando, desgraciadamente, al fingimiento, a la apariencia, al engaño. Con una facilidad asombrosa giramos el significado real de las cosas y de los acontecimientos y nos quedamos tan tranquilos, aunque hayamos sembrado nuestro entorno de dolorosas mentiras.

Cuando no nos gusta aparecer como realmente somos, nos vestimos una coraza brillante, bonita, atractiva y nos presentamos ante los demás de una forma engañosa. Mostramos la cara atractiva, pero falsa, de nuestra personalidad.

Y, cambiando el significado genuino de las palabras, creemos que hemos trasformado nuestra conducta. Legalizamos el engaño a través de conceptos con significado ambiguo.

Y a la mentira la llamamos diplomacia;
al robo lo llamamos negocio;
a la impureza la llamamos amor;
a la grosería la llamamos sinceridad;
a la falta de respeto la llamamos libertad;
a la indolencia la llamamos descanso;
a la despreocupación la llamamos tolerancia;
a la ignorancia la llamamos humildad;
a la injusticia la llamamos orden establecido;
al conformismo lo llamamos prudencia;
al dominio opresor lo llamamos seguridad;
a la suciedad la llamamos inconformismo;
al capricho lo llamamos personalidad;
a la pereza la llamamos pasotismo;
en lugar de decir “no quiero”, decimos “no puedo”;
en vez de decir “por capricho”, decimos “en conciencia”;
en lugar de decir “no me da la gana”, decimos “lo siento”;
en lugar de decir “no me gusta”, decimos “no conviene”;
en lugar de decir “no me molestes”, decimos “otra vez será”.

Es increíblemente extenso el rosario de falsas excusas que el hombre se ha inventado para justificarse. Necesitamos mucho valor para presentarnos ante los demás tal como somos.
El engaño más estúpido es el que nos hacemos a nosotros mismos. A fuerza de repetir una actitud mentirosa podemos llegar a formarnos una segunda personalidad, falsa, ficticia, que lo único que hace es llenarnos de angustia e insatisfacción.

Dice Santa Teresa que “la humildad es la verdad”. No tenemos por qué ocultar nuestras cualidades, revestir nuestras miserias o pregonar virtudes que no poseemos. Nuestras obras hablan por sí mismas y manifiestan nuestra real situación.
Aceptarse como uno realmente es y presentarse con la cara al viento y el corazón abierto es el camino correcto de la solidaridad humana.”

Gregorio Mateu cap. 51 de su libro “Es posible ser feliz”.

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3 respuestas a Autoengaño.

  1. zambullida dijo:

    Con tal de no llamar a las cosas por su nombre, recurrimos a los eufemismos.

  2. Marìa Serrano dijo:

    Lastimosamente esta es ya una forma de vida asumida por casi toda la humanidad, se ha desarrollado una gran abilidad para no complicarnos la vida por el otro… que pena …

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