Thomas Merton, cristianismo y budismo compatibles.

Thomas Merton es otro de mis autores de cabecera en este periplo hacia la búsqueda de la Verdad. He aquí algunos fragmentos de su pensamiento que confío te animen a conocerle y disfrutar de sus libros.

” Si quieres saber quién soy yo, no me preguntes dónde vivo, o lo que me gusta comer, o cómo me peino; pregúntame, más bien, por lo que vivo, detalladamente, y pregúntame si lo que pienso es dedicarme a vivir plenamente aquello para lo que quiero vivir. A partir de estas dos respuestas, puedes determinar la identidad de cualquier persona “.

“ La vida real no es algo que le preocupe para nada al hombre moderno. Su vida consciente está completamente perdida en abstracciones intelectuales, en fantasías sensuales, en lugares comunes de orden político, social y económico. Todo lo potencialmente valioso y vital está relegado en la mente inconsciente. La tragedia del hombre moderno es que su creatividad, su espiritualidad y su independencia contemplativa están sofocadas por un super ego que se ha vendido a la tecnología ”.

“ Todos los hombres buscan paz primero de todo con ellos mismos. Esto es necesario, porque nosotros no encontramos descanso naturalmente ni siquiera en nuestro propio ser. Debemos aprender a estar en comunión con nosotros mismos antes de que podamos comunicarnos con otros hombres y con Dios.”

” Una de las mayores paradojas de la vida mística es ésta: nadie puede penetrar en el más hondo centro de si mismo y llegar por este centro hasta Dios, si no es capaz de salir enteramente de sí mismo y vaciarse de sí y entregarse a otros en la pureza de un abnegado amor.

Y así una de las peores ilusiones de la vida mística sería intentar hallar a Dios encerrándote dentro de tu propia alma, dejando afuera toda realidad externa mediante pura concentración y fuerza de voluntad, separándote del mundo y los demás hombres, apretándote dentro de tu mente y cerrando la puerta como una tortuga.

Afortunadamente, la mayoría de los hombres que lo intentaron no lo consiguieron. Pues el autohipnotismo es exactamente lo contrario de la contemplación.

Entramos en posesión de Dios cuando Él invade todas nuestras facultades con Su luz y Su fuego infinito. Pero el procedimiento de narcotizar tu espíritu y aislarte de todo lo que vive, meramente te insensibiliza para todas las oportunidades del amor, que es la fuente de la contemplación.”

” Cuanto más me identifico con Dios, tanto más me identificaré con todos los demás que están identificados con Él. Su Amor vivirá en todos nosotros. Su Espíritu será nuestra única Vida, la Vida de todos nosotros y la Vida de Dios. Y nos amaremos los unos a los otros y amaremos a Dios con el mismo Amor con que nos ama y Se ama. Este Amor es Dios mismo. Cristo rogaba que todos los hombres se hicieran Uno como Él era Uno con Su Padre, en la Unidad del Espíritu Santo. Por lo tanto, cuando tú y yo seamos lo que realmente deberíamos ser, descubriremos no sólo que nos amamos perfectamente, sino también que ambos vivimos en Cristo y Cristo en nosotros, y que todos somos un solo Cristo.”

“ Todo lo saludable, todo lo indudable, todo lo santo, si encontramos cosas así, todo ello requiere ser enfatizado y articulado. Para eso es necesario que haya comunicación entre los corazones y las mentes de los hombres, comunicación y no el ruido de consignas o la repetición de clisés. La comunicación se está volviendo cada vez más difícil, y cuando el habla está en peligro de sucumbir o de ser pervertida por los ruidos amplificados de las bestias, quizás se vuelva obligatorio que un monje intente manifestarse. Por lo tanto, me parece que existen razones para que tratemos de elevar un clamor común y que nos reconfortemos entre nosotros, en tanto ello resulte posible, con la verdad de Cristo y también con la verdad del humanismo y la razón. Pues la fe no puede preservarse si es derrotada la razón, y la Iglesia no puede sobrevivir si el hombre es destruido: es decir, si su humanidad es degradada y mecanizada al extremo, mientras él permanece en la tierra como instrumento de enormes y no identificadas fuerzas como las que hoy nos presionan inexorablemente hasta el borde de un cataclismo bélico”.

“ Ahora, si pensamos que nuestra vulnerable cáscara es nuestra verdadera identidad, si creemos que nuestra máscara es nuestro verdadero rostro, la protegeremos con fabricaciones aun a costa de violar nuestra propia verdad. Ese parece ser el empeño colectivo de la sociedad: cuanto más diligentemente se dedican a ello los hombres, con mayor certidumbre se convierte en una ilusión colectiva, hasta que al fin tenemos la enorme dinámica, obsesiva e incontrolable, de las fabricaciones proyectadas para proteger meras identidades ficticias —es decir, los “yo”, considerados como objetos. Unos “yo” que se pueden echar atrás y verse divirtiéndose— (ilusión que les tranquiliza al convencerles de que son reales) ”.

” Un hombre que no está en paz consigo mismo necesariamente proyecta su lucha interior en la sociedad de aquéllos con quien vive, y esparce un contagio del conflicto todo a su alrededor. Incluso cuando trata de hacer el bien a otros, sus esfuerzos son inútiles, ya que no sabe cómo hacer el bien a sí mismo.
En momentos de loco idealismo, puede estar decidido a hacer feliz a otra gente: y al hacerlo los apabullará con su propia infelicidad. Él busca encontrarse a sí mismo de alguna forma en el proceso de hacer felices a otros. Por lo tanto se arroja a la tarea. Como resultado, obtiene de este trabajo todo lo que puso en él: su propia confusión, su propia desintegración, su propia infelicidad.”

” Por lo tanto, me parece que existen razones para que tratemos de elevar un clamor común y que nos reconfortemos entre nosotros, en tanto ello resulte posible, con la verdad de Cristo y también con la verdad del humanismo y la razón. Pues la fe no puede preservarse si es derrotada la razón, y la Iglesia no puede sobrevivir si el hombre es destruido: es decir, si su humanidad es degradada y mecanizada al extremo, mientras él permanece en la tierra como instrumento de enormes y no identificadas fuerzas como las que hoy nos presionan inexorablemente hasta el borde de un cataclismo bélico”.

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2 respuestas a Thomas Merton, cristianismo y budismo compatibles.

  1. zambullida dijo:

    ¡Me encanta Thomas Merton! Lo descubrí hace más de diez años, durante un verano en Nueva York. Me regalaron, por mi cumpleaños, “No man is an island”. Es fantástico.

  2. Pingback: Muerte accidental de un poeta | Paseo esquizo

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