La ley, ¿ verdad absoluta ?

” La ley sustituye a la verdad, a la realidad natural. La verdad deviene proscrita, rebelde sin causa, delito, agresión antidemocrática contra esa otra verdad, la verdad legal, la que impone la mayoría. El bien común, el interés general, lo bueno, es únicamente lo legal.

«Tienen que entender que en el ámbito de lo público la única moral
posible es la de la Constitución.»  Jose Antonio Alonso, portavoz del PSOE

La referencia moral procede del Estado. No hay valores fuera de lo aprobado con los votos de la mayoría. Y cuando esa mayoría legisla contra natura, lo irracional se convierte en lo bueno, en lo adecuado y lo democrático. En la nueva razón. «Padre» y «madre» dejan de ser realidades objetivas si la ley así lo decide. «Hombre» puede ser «mujer» si así lo determina la voluntad del individuo, sin más. Y «madre» desaparece, sepultada bajo el progenitor B.

«En este país ha habido demasiados momentos históricos en que se ha querido, y demasiada gente que quiere todavía, legislar la moral. Legislar la moral del país. Y el único orden que debemos establecer es el orden que da libertad a todos, no el que da la libertad de cada uno. Es la libertad la que nos hace verdaderos. No es la verdad la
que nos hace libres.»   J.L. Rodriguez Zapatero.

Si el Estado es hacedor de la verdad, referente de la moral y artífice de los derechos, y fuera de él sólo existe el abismo de lo antidemocrático entendido como resistencia a la mayoría (el paradigma del mal en la antropología de Rodríguez Zapatero), la disidencia no ha lugar, pierde por completo su sentido.

El Estado sumo hacedor todo lo envuelve, es absoluto, y según los viejos cánones hegelianos del marxismo, está dotado de una presencia de carácter dialéctico: es al tiempo realidad y crítica a esa misma realidad. Es el Estado global: todo cuanto rodea a cada uno
de los ciudadanos, todo lo que puede llegar a incumbirles, cuanto puedan hacer, pensar y desear ahora y en el futuro, procede del Estado, que otorga y regula.

Semejante proposición nos recuerda al Estado orwelliano de 1984. En el proyecto Zapatero, como en la obra de Orwell, el Estado no es sólo la única instancia pública, también quiere controlar las mentes. El protagonista de la obra, el rebelde Winston Smith, será torturado hasta que admita que dos y dos son tres, cinco o lo que el Partido quiera que sean. El mismo protagonista había escrito que «la libertad es poder decir libremente que dos y dos son cuatro. Si se concede esto, todo lo demás vendrá por sus pasos contados».
Por lo tanto, no se puede disentir. El proyecto Zapatero restringe las libertades. Y la libertad de educación, la libertad de conciencia, la libertad religiosa son las primeras en ser recortadas.”

Ignacio Arsuaga Rato y Miguel Vidal Santos

El Proyecto Zapatero

Anuncios
Esta entrada fue publicada en El Bien y el Mal, Varones y Mujeres., Verdad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s