MCM. Mínimo Común Moral.

En un acto de campaña electoral celebrado en Cornellá (Barcelona) el Sr. J.L. Zapatero proclamó: ” La moral de cada uno se la impone cada uno libremente, la mayoría quiere que nadie les imponga una moral”.

Me viene a la memoria una noticia que hace algunos años corrió por la web en diferentes formatos:

En una entrevista que le hicieron a la hija de Billy Graham en el Early Show,  Jane Clayson le preguntó, “¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?” , refiriéndose a los ataques del 11 de Septiembre). Anne Graham  respondió:

“Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos?”

A la luz de ciertos sucesos recientes… ataques de terroristas, asesinatos en las escuelas, etc., creo que todo comenzó cuando Madeleine Murria O’Hare  (fué asesinada, hace poco que se descubrió su cuerpo) se quejó de que no quería que se rezara en nuestras escuelas, y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas…la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien.

Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima (el hijo del Dr. Spock se suicidó). Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo que los maestros y directores de los colegios tampoco deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portan mal porque evitaremos publicidad negativa y por supuesto no deseamos que nos puedan demandar ( hay una gran diferencia entre disciplinar, golpear, cachetear, humillar, patear, etc.). Y dijimos que estaba bien.

Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren, y ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Y dijimos que estaba bien.

Luego uno de los consejeros del consejo de administración de las escuelas dijo, ya que los muchachos siempre van a ser muchachos y de todos modos lo van a hacer,  vamos a facilitarles todos los condones que quieran para que puedan divertirse al máximo y no no es necesario decirles a sus padres que se los dimos en la escuela. Y dijimos que estaba bien.

Luego algunos de nuestros principales funcionarios públicos dijeron que no importa lo que hagamos en privado mientras cumplamos con nuestro trabajo. Estuvimos de acuerdo con ellos y dijimos, no me importa lo que nadie, incluyendo el Presidente, haga en su vida privada mientras yo tenga un trabajo y la economía esté bien.

Luego la industria de las diversiones dijo, hagamos shows por televisión y películas que promuevan lo profano, la violencia y el sexo ilícito. Grabemos música que estimule las violaciones, las drogas, los suicidios y los temas satánicos, no es más que diversión, no tiene efectos negativos, de todos modos nadie lo toma en serio, así que adelante. Y dijimos, bueno esta bien.

Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?.

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Mi reflexión:

Una de mis verdades existenciales es que el ser humano precisa de un  MCM (Mínimo Común Moral) que se sintetiza en los Diez Mandamientos mosaicos y que es el mismo “común” en los preceptos búdicos, el Tao Te King, los libros Vedas, los escritos de Confucio y El Corán. Estoy hablando de una carta de navegación vital propia del espíritu y del alma y no de “educación para la ciudadanía” del ego social.  Estoy hablando de distinguir claramente entre el bien y el mal. Y la distinción no admite relativismos ni medias tintas, porque de hacerlo la mente humana que es de naturaleza egotista, siempre encontrará justificación moral o ausencia de inmoralidad a los pensamientos que impulsan acciones dolosas para el prójimo.

Una buena forma de “entrenarse y mantenerse” en el bien es imaginar que hay siempre “alguien” observándonos. Por ejemplo,  nos cuidamos bien de lo que hacemos cuando estamos en el cuarto de baño si sabemos que un hijo nos mira a través del resquicio de la puerta. Seguiríamos alerta si durante el resto del día una mirada ajena fuera testigo de nuestros actos.

Para ser ecuánimes el ” Observador”  debería ser el mismo para todos,  alguien que transcienda la condición humana, un ser omnipresente y omnisciente. El nombre que demos al “Observador” es lo de menos.

En realidad nadie puede esconderse de ese “Observador” porque está unido a nuestra existencia, forma parte de nuestro ser y no podemos desprendernos de Él. Quizás el Ego pueda obviarlo pero no la conciencia, porque la conciencia forma parte del “Observador”.

La conciencia del ser humano, ese ser dotado de cuerpo, espíritu y alma, incorpora “de serie” un código moral. Los Mandamientos entregados a Moisés son un recordatorio de ese código natural y universal.

La moral “que cada uno puede construirse” ha de hacerse sobre un único modelo de cimentacíón, el MCM ( Mínimo Común Moral). Toda norma autocreada para nuestra particular “construcción vital” debe respetar el cimiento sobre la que se sustenta, pues nuestro “edificio” se sostiene y relaciona con los demás.

Puesto que existimos y sobrevivimos en sociedad, no es posible, no es verdad que  tengamos derecho a reclamar total libertad para dictar nuestra conducta. Todo cuanto hacemos, incluso aquello que consideramos lo más íntimo, tiene relación o afección con la vida de otros. Todo  pensamiento antes de convertirse en acción es  considerado, juzgado por nuestra conciencia, y la conciencia es siempre moral.

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3 respuestas a MCM. Mínimo Común Moral.

  1. zambullida dijo:

    El mundo anda al revés. Los valores han desaparecido y, en su lugar, se enseñorea la ideología.

    No creo que Dios nos haya retirado su protección. Siempre está ahí, a nuestro lado, aun cuando reneguemos de Él. El hombre es libre para amar o para matar. La libertad del hombre es sagrada aunque vaya encaminada hacia el mal. Los atentados del 11S pusieron, además, al descubierto las carencias de una sociedad que no vivía sino para consumir y mirarse el ombligo. A partir de esa fecha, al menos en USA, hubo un replanteamiento de la vida, muy serio.

  2. Hola Zambullida,
    He añadido al post algunas reflexiones motivado por tu comentario.
    Saludos cordiales,

  3. zambullida dijo:

    Me gusta la idea del “observador”.

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