ÉL volvió a preguntarme…

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D.    ¿ Cómo te sientes ?
N.     Ya lo sabes…, derrotado, abatido, desilusionado, desamorado, afligido, disgustado,  desconsolado,…, exánime..
D.     Lo sé, quería oírtelo decir, porque en cada uno de esos sentimientos también percibo como tu espíritu lucha por transmutarlos y crece tu sabiduría.
N.    Sí, pero a un coste enorme.
D.    El valor de lo aprendido no tiene precio.
N.    ¿ Era necesario tanto sufrimiento ?, ¿ era necesario perderlo todo ?. Pregunto pero no reclamo tu respuesta.
D.    Sí , has perdido casi todo,  esposa, hijo, amistad, hogar, salud, trabajo, dinero, creencias, ambiciones, ilusiones…. Todo lo que sustentaba y representaba quien tú creías ser, el yo que dirigía tu vida.
N. El yo que puede sobrevivir en este mundo en el que me ha tocado vivir.
D. Ese mundo que tú señalas no es el mundo real, sino el que habéis creado por vuestro egoismo, vuestra codicia, vuestros anhelos y miedos, vuestra ausencia de compasión y de amor…
N.    ¿ Voy a perder también la libertad ?.
D.    Si sucede, tendrás que superar también esa prueba.
N.    ¿ Y por qué yo ? ¿ Por qué a mí ?.  Espero que un día me des la respuesta.
D.    Lo sabrás. Todo te será revelado y comprenderás.
.

.

N.   ¿ Podrías alejar de mí a los maliciosos y codiciosos ?
D.    Tuya es la elección, no mía. Tú eliges quien forma parte de tu vida.
N.    No lo veo así, yo no soy omnisciente para conocer las intenciones de aquellos que se acercan a mí, ni adivinar el futuro que compartiré con ellos.
D.    Es parte del sentido de la vida, de tu entrenamiento terrenal.
N.    Nos das libre albedrío para decidir pero no para elegir. La elección supone que   conozco todas las circunstancias de lo que elijo, y casi nunca es así en el ejercicio de la vida. Yo siempre decidí noblemente, lo sabes bien, nunca me movió mi puro interés. Si tuve ambición y busqué el éxito fué para compartir sus frutos con quienes me quieren. Supongo que siempre lo has sabido, por eso me cuesta tanto aceptar las adversidades que has puesto en mi camino. Yo perseguía metas nobles y quiero seguir haciéndolo.
D.   Es verdad, como es verdad que es necesario tiempo de fuego y yunque para templar el mejor acero.
N.   Pero puede acabar quebrándose.
D.   ¿Qué vas a hacer a partir de ahora?
N.   Quisiera volver a ser la persona que soy en esencia, la misma persona que cuando tenía quince años. Volver a la vida con todo lo aprendido y hacer de la misma un servicio a la Humanidad. Sabes que puedo hacerlo, pero te pido que no sigas apretándome como hasta ahora.
D.   No puedo prometértelo. Será lo que haya de ser.
N.   Siempre tan enigmático.
D.   Te dejo ahora, pero no te abandono. Estaré a tu lado aunque no me percibas.

Ver post  El día que Dios me habló

Mariposa del madroño

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2 respuestas a ÉL volvió a preguntarme…

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