El día del libro

Comparto estos días mi vida con un grupo de personas que atraviesan por una etapa difícil.

Son personas que conservan y ejercitan valores que creía desaparecidos en la Barcelona del segundo milenio.

Con motivo del día del libro se convocó un concurso de poemas y relatos que ayer leimos y cuyos ganadores merecen un espacio en mi modesta bitácora.

LA VIDA?

Hay quien vive sin pensar

y otros mueren pensando.

Hay quien vive respirando

y otros respiran caminando.

Hay quien viven sin saber imaginar

y otros mueren soñando.

Hay quien vive bajo el sol

y otros deslumbrados por el sol.

Hay quien nació de noche

y otros viven en la noche.

Hay quien mira y no ve

y otros en la oscuridad ven.

Hay dquien vive a contracorriente

y otros se los lleva la corriente.

La vida es un gran circo lleno de ilusión y color.

Para unos pasa

y otros les sobrepasa.

Ana

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ODA AL METRO

¡Oh!  metro divino que me traes y me llevas, tú que me transportas de lugares tranquilos a lugares bulliciosos.

Ahí vas guiado entre tus vías altivo y majestuoso, llenando tus vagones de gentes, todos iguales todos tan diferentes, poniendo a prueba nuestra paciencia en hora punta, mezclando olores y porque no decirlo soportando alguna halitosis;  pero aun así me sigues pareciendo divino y misterioso.

Tú que emerges de la oscuridad e intimidad que te proporciona el túnel, para aparecer esplendido y luminoso en el anden de la estación con tu vacilante movimiento.

Tú divino metro,  que aunque tenga que “tragarme” el trasbordo desde la línea uno en Urquinaona hasta la línea cuatro por sus largos pasillos aguatando algún que otro músico desafinado, me sigues pareciendo divino y misterioso. Eres rápido y veloz, aunque un poco fúnebre por lo de andar siempre bajo tierra.

Tú metro,  dueño de tu ciudad subterránea; tú si que sabes y no el tren que aunque ve la luz del día no te llega ni al acero frio de tus majestuosas ruedas, pero eso es otra batalla.

Tú, metro divino que no haces distinción entre ricos y pobres, altos o bajos, feos o guapos no haces distinción entre razas,  tú que todos los dias nos ofreces tu funcion , transportar al personal.

Tú, divino metro que nos comunicas a hospitales, escuelas o simplemente a nuestro puesto de trabajo,  me fascinas circulando por una “agujereada” pero agradecida Barcelona;  me fascinas aunque a veces acabe un poco harto de ti.

Se despide, un metrero.

Jose Luis

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