“La Biblia y el Bhagavad Gita son lo mismo”

Extracto de “Las Enseñanzas de Bhagavan Sri Ramana Maharshi” de Arthur Osborne:

” Pregunta: ¿Qué es el Yoga?.

Bhagaván: El Yoga (unión) es necesario para quien está en el estado de viyoga (separación). Pero realmente hay Uno solo. Si usted realiza al Yo (Atman), no habrá diferencia.

P.: ¿Hay alguna eficacia en bañarse en el Ganges?

B.: El Ganges está dentro de usted. Báñese en este Ganges; no le hará temblar de frío.

P.: ¿Hemos de leer a veces el Bhagavad Gita?

B.: Siempre.

P.: ¿Podemos leer la Biblia?

B.: La Biblia y el Gita son lo mismo.

P.: La Biblia enseña que el hombre nace en el pecado.

B.: El hombre es el pecado. No hay sensación de ser hombre en el Sueño profundo. El pensamiento del cuerpo produce la idea del pecado. El nacimiento del pensamiento mismo es el pecado.

P.: La Biblia dice que el alma humana puede perderse.

B.: El pensamiento del “yo” es el ego y eso se pierde. El “yo” real es “Yo soy el que soy”.

P.: Hay un breve relato de las experiencias espirituales de Santa Teresa, en el número de marzo del Prabudha Bharata. Ella era devota de una imagen de la Virgen que cobró vida ante su vista y estuvo arrobada. ¿Esto es lo mismo que sakti pada?

B.: La imagen que cobró vida indica la hondura de la meditación (dhyana bala). El sakti pada prepara la mente para la introversión. Hay un proceso de concentración de la mente sobre la propia sombra que oportunamente cobra vida y responde a las preguntas que se le formulan. Esto se debe a la fuerza de la mente o a la hondura de la meditación. Lo que es externo es también transitorio. Tales fenómenos pueden producir júbilo por un lapso, pero el resultado no es la paz inmanente (shanti). Eso sólo se obtiene mediante eliminación de avidya (la ignorancia)

P.: ¿No podemos ver a Dios en forma concreta?

B.: Sí, Dios se ve en la mente. Puede verse una forma concreta pero, sin embargo, eso es sólo en la mente del devoto. La forma y la apariencia en que Dios se manifiesta son determinadas por la mente del devoto. Pero esa no es la última experiencia. En ello hay un sentido de dualidad. Es como un sueño o una visión. Después que Dios es percibido, empieza la indagación del Yo y eso conduce a la Realización del Yo. La indagación del Yo es la ruta última.

P.: ¿Cuál es la mejor de todas las religiones? ¿Cuál es el método de Bhagaván?

B.: Todos los métodos y religiones son los mismos.

P.: Pero para alcanzar la liberación enséñanse diferentes métodos.

B.: ¿Por qué no ha de ser liberado usted? ¿Por qué no ha de permanecer como es usted ahora?

P.: Quiero librarme del dolor. Se dice que librarse del dolor es liberación. Eso es lo que enseñan todas las religiones. ¿Pero cuál es el método?

B.: Vuelva por el camino por donde vino.

P.: ¿De dónde vine yo?

B.: Eso es precisamente lo que usted tiene que averiguar. ¿Estas preguntas surgieron cuando usted estaba dormido? Y sin embargo usted entonces existía. ¿No era usted la misma persona?

P.: Sí, yo existía en el sueño. También la mente. Pero los sentidos se fundieron de tal modo que yo no podía hablar.

B.: ¿Usted es el individuo? ¿Usted es la mente? ¿La mente se anunció a usted cuando usted estaba dormido?

P.. No. Pero las autoridades dicen que la individualidad es diferente de Dios.

B.: No se preocupe por Dios; hable por usted.

P.: ¿Qué sobre mi? ¿Quién soy yo?

B.: Eso es precisamente lo que usted tiene que averiguar. Entonces lo sabrá todo. Si no lo hace, entonces habrá tiempo bastante para preguntar.

P: Cuando me despierto, veo al mundo, y no estoy para nada cambiado.

B.: Pero usted no sabe esto cuando está dormido. Y sin embargo usted existe en ambos estados. ¿Quién ha cambiado ahora? ¿Su naturaleza ha de cambiar o ha de permanecer inmutable?

P.: ¿Cuál es la prueba?

B.: ¿Necesita uno la prueba de su propio ser? Sólo permanezca consciente de usted y todo lo demás se sabrá.

P.: ¿Por qué entonces los dualistas y los no-dualistas disputan entre ellos?

B.: Si cada uno atendiese sus asuntos (de buscar la Realización), no habría disputa.

P.: ¿La experiencia del estado supremo es la misma para todos, o hay alguna diferencia?

B.: El estado supremo es el mismo y la experiencia es la misma.

P.: Pero encuentro alguna diferencia en la interpretación dada sobre la verdad Suprema.

B.: Las interpretaciones se hacen con la mente. Las mentes son diferentes, de modo que las interpretaciones también difieren.

P.: Quiere decir que los videntes se expresan de modos diferentes.

B.: Sus modos de expresión pueden diferir según la naturaleza de los videntes para cuya guía se proponen.

P.: Uno habla en términos de Cristianismo, otro en términos de Islamismo, un tercero en términos de Budismo, etc. ¿Esto se debe a su educación?

B.: Cualquiera sea la educación de ellos, su experiencia es la misma. Sólo difieren los modos de expresión, según las circunstancias.

P.: Diferentes maestros establecieron diferentes escuelas y proclamaron diferentes verdades y así confundieron a la gente. ¿Por qué?

B.: Todos enseñaron la misma verdad pero desde diferentes puntos de vista. Tales diferencias fueron necesarias para satisfacer las necesidades de diferentes mentalidades constituidas diversamente, pero todas revelan la misma verdad.

P.: Puesto que recomendaron senderos diferentes, ¿cuál es el que hay que seguir?

B.: Usted habla de senderos como si estuviera en alguna parte y el Atman en otra y usted tuviera que ir a alcanzarle. Pero de hecho el Atman está aquí y ahora, y usted es él siempre. Es como estar aquí y preguntar a la gente el camino hacia el Ramanasramam y luego quejarse de que cada uno muestra un sendero diferente y pregunta cuál habrá que seguir.

P.: ¿Por qué las religiones hablan de dioses, cielo, infierno, etcétera?

B.: Sólo para hacer comprender a la gente que se iguala con este mundo y que sólo el Atman es real. Las religiones son según el punto de vista del buscador. (Tome el Bhagavad Gita, por ejemplo; cuando Arjuna dijo que no lucharía contra sus parientes y mayores, a fin de matarlos y ganar el reino, Sri Krishna dijo: “No es que éstos, tú o yo, no estuviéramos antes, no estemos ahora, ni estemos después. Ninguno nació, ninguno murió, ni será así después”, etcétera. Después, al desarrollar el tema y declarar que El había dado la misma instrucción al Sol, a través de él a Ikshvaku, etc., Arjuna planteó la duda: “¿Cómo puede ser eso? Tú naciste hace unos pocos años. Ellos vivieron hace edades.” Entonces, Sri Krishna, entendiendo el punto de vista de Arjuna, dijo: “Sí, ha habido muchas encarnaciones de mí y de ti; yo las conozco todas, pero tú no.”) Tales afirmaciones parecen contradictorias, pero ambas son correctas según el punto de vista de quien interroga. Cristo también declaró que El existía incluso antes de Abraham.

P.: ¿Cuál es la finalidad de tales descripciones en la religión?

B.: Sólo para establecer la realidad del Atman.

P.: Bhagaván siempre habla desde el punto de vista supremo.

B.: (sonriendo): La gente no entenderá la verdad desnuda y simple: la verdad de todos los días, la experiencia siempre presente y eterna. Esa es la verdad del Yo. ¿Hay alguien no consciente del (Yo) Atman? Empero, ni siquiera gustan oír de él, mientras que ansían saber qué hay más allá: cielo e infierno y renacimiento. Porque aman el misterio y no la verdad lisa y llana, las religiones los miman, sólo para traerlos, al final, en torno del Atman. Además, por mucho que usted vague, deberá regresar, en última instancia, al Atman, de modo que ¿por qué no morar en el Atman aquí y ahora?

Todas las escrituras tienden solamente a hacer que el hombre recorra otra vez sus pasos hasta su fuente original. No necesita adquirir nada nuevo. Sólo tiene que renunciar a las ideas falsas y a las adherencias inútiles. Sin embargo, en vez de hacer esto, trata de captar algo extraño y misterioso porque cree que su felicidad está en otra parte. Ese es el error. Todas las escrituras sin excepción proclaman que, para alcanzar la salvación, ha de someterse la mente. Y una vez que } uno sabe que el control de la mente es su aspiración final, es fútil efectuar un estudio interminable de aquellas. Lo que se necesita para tal control es indagación real en uno mismo mediante la Indagación del Atman: “¿Quién soy yo?” ¿Cómo puede esta indagación en la búsqueda del Yo, formularse por medio de un estudio de las Escrituras?

Uno ha de realizar el Yo mediante el Ojo de la Sabiduría. ¿Rama necesita un espejo para reconocerse como Rama? Aquello a lo cual el “yo” se refiere está dentro de las cinco envolturas, mientras las Escrituras están fuera de ellas. Por tanto, es fútil buscar por medio del estudio de las escrituras; El Atman ha de ser realizado rechazando simplemente incluso las cinco envolturas.

Indagar sobre Quién es el Yo que está en la esclavitud y conocer sólo la propia naturaleza real es la Liberación. Mantener la mente vuelta constantemente hacia dentro y morar así en el Atman es sólo Atmavichara (indagación del Yo), mientras dhyana (meditación), consiste en la contemplación ferviente del Atman como Sat-Chit-Ananda (Ser-Consciencia-Beatitud). En verdad en algún momento, uno tendrá que olvidar todo lo que ha aprendido.

El Hombre Realizado avanza como Aquello a lo cual se refieren todos los atributos enumerados por las Escrituras. Por tanto, para él, estos textos sagrados no son de ninguna utilidad.”

Sri Ramana Maharshi

Arunachala

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Obligado: decapitar el yo mentiroso.

“Vivimos en un mundo regido por la mentira. Mentir y robar son los elementos dominantes del carácter humano, sea cual sea la raza, la casta o la confesión. Cualquiera que afirme lo contrario, profiere simplemente una mentira mas. El hombre miente porque en un mundo regido por la mentira, no le es posible hacer otra cosa. Es necesario agregar a esto, una particularidad a primera vista paradójica, que el progreso de la civilización, fruto de la cultura intelectual aumenta en proporciones considerables la necesidad de mentir.

Jesús dice a los judios: “vuestro padre es el diablo y vosotros queréis cumplir los deseos de vuestro padre… él no se tiene en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando profiere una mentira habla desde el fondo de sí mismo; porque es mentiroso y el padre de la mentira”. ( Juan, VIII, 44).

Es evidente que esta sentencia se aplica no solo a los judíos de los tiempos bíblicos, sino al hombre de cualquier época, de cualquier raza a la que pertenezca, desde el que se identifique con su personalidad, la que se encuentra obedeciendo a la Ley General. Talleyrand decía que la lengua ha sido dada al hombre para disimular sus pensamientos.

De todas formas el hombre siente que no debería mentir. En su fuero interno, sobrevive una vaga reminiscencia de la pureza de la conciencia no pervertida de antes de la caída de Adán. Todo ser normal y sano siente más de una vez esta nostalgia de una vida no corrompida y la amarga tristeza de estar preso en ese engranaje de estafa moral y material.

Sin embargo, el hombre se deja ligar más en más estrechamente en la vida, porque esa facultad de mentir le da la maravillosa impresión de poder arreglarse mejor en las situaciones difíciles. Pero el olvida que una vez proferida, la mentira obliga. Porque el hecho imaginario así creado exige un contexto adecuado que, a su turno, debe, sino coincidir, al menos concordar con las circunstancias en las que vivimos y actuarnos. Si se trata de hechos insignificantes, lo más a menudo la mentira no produce consecuencias serias, por el contrario, falta de un contexto adecuado, una mentira grave conduce infaltablemente a una catástrofe en la medida de la importancia del problema. Esta ligazón en un contexto cuyos términos se nos escapan es la razón profunda por la cual se aplica, con una precisión temible, esa ley sobre la cual Jesús atrajo la atención diciendo que “no hay nada oculto que no deba ser descubierto, ni secreto que no deba ser conocido y puesto al día”. ( Mateo X, 26). Hablando así a sus discípulos, Jesus agregó: “ante todo guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía” (Lucas XII, 1), forma de mentira que, como ya hemos visto en el capitulo precedente, es la mas perniciosa.

Si se retoma distintos aspectos de este tema, el análisis de la mentira permite distinguir las siguientes modalidades:
—mentira a los otros;
—mentira a si mismo;
—mentira inútil.
A estos casos de mentiras es necesario agregar casos particulares:
—la hipocresía que afecta una virtud, un sentimiento loable con la intención de engañar a personas de buena fe.
—La mentira integral caracteriza a la persona que, a fuerza de mentir y de engañar en toda ocasión, termina por creer en sus propias mentiras y así pierde todo sentido de la verdad.

Estos dos últimos casos son los más difíciles de curar: en efecto, la hipocresía debe estar profundamente enraizada en la personalidad del ser humano para convertirse en un elemento de su comportamiento. Vencer esta tendencia en si mismo requiere esfuerzos considerables y dolorosos. Ningún trabajo esotérico fructífero puede ser realizado por aquel que no se ha desembarazado previamente de ese vicio. Es asimismo arriesgado para un hipócrita iniciar la búsqueda del Camino, porque de antemano está condenado al fracaso. Lo mismo es para aquel que se ha convertido en la víctima de la mentira integral. Aunque si sus mentiras no están manchadas de hipocresía, es decir si el elemento intencionalmente mitómano está ausente, es más fácilmente sanable que en el caso anterior.

Sin embargo es muy raro que las personas que sufren esos defectos, se interesen en la enseñanza esotérica. Orientada hacia la Verdad, esa enseñanza ejerce sobre aquellos que sufren esas anomalías psíquicas, una fuerte repulsión. Así podemos concentrar nuestra atención en los casos más difundidos que revelen las cuatro modalidades enumeradas antes.

Generalmente puede decirse que todo hombre miente de esas cuatro maneras y aquel que se aproxima al trabajo esotérico no escapa a esta regla. Solo que el acento varía de persona a persona. Abstracción hecha de los casos en que se miente por mentir, puede distinguirse en la fuente de la mentira toda una serie de motivos que pueden reconstruir la bajeza de nuestra naturaleza en que se inspiran los sentimientos más nobles. Por ejemplo, no se dice la verdad a las personas que sufren de un mal sin esperanzas. Se miente también a veces, para debilitar el efecto brutal de una mala noticia.

Además existen casos donde se busca mejorar la presentación de los hechos por la mentira, no por hipocresía sino, podría decirse, por gusto de lo maravilloso, de lo milagroso. Estos casos merecen la atención porque salen de lo común. Se recordará el texto de la plegaria sacerdotal, por la que Jesús, dirigiéndose al Padre, dijo: “tu palabra es la verdad”. Esta fuerza creadora del Verbo, del Logos, que es la naturaleza misma del Hijo, actúa en nosotros, en nuestro fuero interno.

Es necesario remarcar que corrientemente se atribuyen al dominio del subconsciente, fenómenos y mensajes que vienen en realidad de los niveles superiores de la Conciencia. Enmudecido por vagas reminiscencias, el hombre siente a veces la necesidad de aportar un consuelo, una nota de optimismo y deforma los hechos presentándolos bajo un aspecto más favorable. Tentativa loable, sin duda, pero ineficaz por el hecho de los medios insuficientes que dispone. Porque nuestra palabra no es todavía palabra de Verdad. Si ella tuviera la fuerza de la palabra de Jesús, la mentira, tomando fuerza de milagro, habría realmente mejorado los hechos. Aunque los hechos permanecen en el mismo contexto, tales como estaban cuando el hombre de buena fe intenta mejorarlos. Esta especie de mentira podría ser definida como una tentativa de milagro hecho con medios insuficientes.”

Boris Mouravieff.  “Gnosis” ( 1.961)

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Sólo hay un Camino, el que señala la Conciencia.

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“Es difícil que alcances la trascendencia desde Wall-Street, pero si desde Wall-Street vas a prisión, entonces eso te lo puede facilitar”. Erkhart Tölle

Este fragmento de una conferencia de Erkhart Tolle, pintará sonrisas en tu rostro mientras te enseña que incluso la que llamamos y aceptamos como autoestima sana es un autoengaño para mantenerte alejado del Ser.

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La sinrazón de la psiquiatría. (1)

Extracto de una conferencia de Sir Ken Robinson, reconocido especialista en creatividad.


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“La teoría de la enfermedad mental tuvo, pues, su utilidad histórica hasta el siglo pasado pero es, en la actualidad, científica y médicamente anticuada pues permite diagnosticar y tratar como enfermos mentales a pacientes con enfermedades cerebrales o de otro tipo que cursan con trastornos involuntarios de conducta; y es moral y políticamente dañina porque se ha vuelto una cortina de humo para toda una serie de problemas económicos, existenciales, morales y políticos que, estrictamente hablando, no requieren terapias médicas sino alternativas económicas, existenciales, morales y políticas.” Adolfo Vásquez Rocca PH. D.

“Si hablas con Dios estás rezando, pero si Dios te responde tienes esquizofrenia” Thomas Szasz

Artículo completo: Antipsiquiatría; Deconstrucción del concepto de enfermedad mental

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